lunes, 28 de enero de 2013

Más sobre amistad


Como he explicado en varias ocasiones, las emociones o mejor dicho, los sentimientos me son ajenos y difíciles de asimilar, entre ellos encontré el de la amistad el cual desarrollare de la mejor forma posible a continuación.
Al parecer existe en la amistad (al igual que en los noviazgos) un reglamento o protocolo a seguir, todos los que he conocido parecen conocerlo excepto yo, nunca se cuantas veces debo llamar a una señorita ni cuáles son los momentos adecuados para ese fin, no sé cuando se proponen salidas con amigos o si se lo debe llamar cuando está enfermo o se debe ir a visitar si está internado.
Yo siempre termino por perder novias y amigos por no seguir la guía o manual de instrucciones que aparentemente viene en conjunto con un amigo o una novia, simplemente hago lo que me sale y por lo general tengo la sensación de que siempre parece ser o poco o mucho, pero nunca lo adecuado.
A través de una reflexión viene siempre una pregunta ¿Cómo se debe actuar en cuestiones de amistad? La verdad es que no se, y creo que nunca lo sabré, por lo pronto solo dejo que la otra contra parte tome las iniciativas y de esta manera, más o menos van saliendo bien las cosas.

Al parecer la amistad solo aparece en la juventud, donde las consecuencias de los actos no son tomadas en cuenta, pero mejor aun, donde esas consecuencias se comparten con otros a quienes tampoco les importa los resultados de aquella ecuación, solo importa transitar las aventuras con quien es tu igual, por eso, como la amistad solo es “amiga” de la juventud, me busque nuevos amigos, jóvenes y llenos de ganas de aventuras nuevas, no los puedo acompañar siempre, la juventud me ha abandonado hace un tiempo, pero es fantástico poder ser parte de aquellas hazañas en las que sí puedo participar.

Sergio G. Selser
(Gracias Nikki, Dani, Cris)

sábado, 19 de enero de 2013

Que loco esto de la internet ¿no?


Yo nací en la era en la que el internet no existía, y si existía, no la conocía. Antiguamente para contactarte con alguien debías llamar a su casa tantas veces como sea necesario hasta encontrarlo. El teléfono contaba con un disco plástico con números  que servían para discar y en el cual casi nunca entraban los dedos. Cuando mejoro un poco la tecnología, se podía dejar un mensaje en una contestadora automática, luego llegaron los celulares y el internet y ya nadie quedo inubicable y la privacidad de todos quedo expuesta aun en contra de uno.
Pero así como el internet permite buscar mucha información también permite la ramificación de la locura. Cuando yo era chico, para anunciar el fin del mundo, por ejemplo, se debía de salir corriendo con un megáfono y una campana gritando –“SE ACERCA EL FIN DEL MUNDO”- y solo se podía hacer esto por el tiempo que se lo permitiese su capacidad física, así que no tenía demasiado impacto, ya que la recepción de este apocalipsis era limitada. Hoy en día, un loco cualquiera puede profesar el fin del mundo desde la comodidad de su hogar, sentado en una cómoda silla, tomando coca-cola y con el aire acondicionado puesto en una temperatura a gusto.
Encontramos páginas donde se fomenta la anorexia y la bulimia, los pedófilos que antes estaban limitados geográficamente, hoy arman redes sociales y se magnifican.
 El internet es una buena herramienta de trabajo, y debe ser utilizada como tal, sirve para comunicarse con quienes no están cerca, pero también esto nos juega en contra, nos va aislando de a poco del mundo, porque para saber de algún amigo, antes se lo llamaba por teléfono o se lo iba a visitar y si no se lo encontraba por estas vías, luego se le reclamaba diciendo –“te llame varias veces y hasta fui a tu casa”-, hoy el reclamo, que también sirve como excusa es –“hace rato que no te veo conectado”-.
Los padres deben estar alertas y hacer un seguimiento de las conductas de sus hijos y chequera (tantas veces como les sea posible), que cosas ven en internet.  No pueden dejar al azar y al criterio de un niño, la utilización de un medio tan manipulador como lo es el internet. He visto familias cenando a destiempo porque alguno de sus hijos esta chateando y no se sienta a la mesa.

Utilicen el internet en forma prudente, pero también, apaguen la computadora, siéntense a merendar o a cenar toda la familia. Cuéntense las novedades del día, hablen de todos los temas posibles, miren en la televisión algún programa que sea del gusto general, peléense de ser necesario, pero veo que ya ni siquiera eso hacen.  Antes uno discutía con un miembro de la familia y se daba media vuelta y daba un portazo, ahora, tras una ciber- discusión, solo lo eliminamos del facebook. 

Sergio G. Selser

jueves, 17 de enero de 2013

Atáquenme sin argumentos que yo, con paciencia, les explico y me defiendo


Hace poco escribí una reflexión llamada “SI no te dejas ayudar, entonces ¿Qué quieres de mí?”, hermosa reflexión donde expongo COMO SIEMPRE mi parecer sobre algún tema, en ese caso ataco a la psicología.
Como era de esperarse, recibí un ataque directo, me dijeron que deje de insultar el trabajo de los psicólogos, consultores, y demás aliados, ya que la pareja de mi atacante estudio y trabaja de algo de eso de psicología. Desde que empecé a escribir tuve la idea de que lo que decía era lo suficientemente explicito, claro que también violento y cruel, pero que siempre se entendió lo que quería decir, este ataque me rebelo que, evidentemente, lo que escribo no es tan claro como creía.
Siempre digo en cada cosa que escribo que son solo (remarco esto) mis ideas las que expongo y nada más, se puede estar de acuerdo o no con ellas, pero es solo la opinión de una persona.
Voy a tratar de ser lo más claro posible, a quienes ataco no son a las parejas de amigas/os, sino a la psicología, consultoría, analista, etcétera, a la carrera que está falto de examen y estudios científicos más profundos, que les falta (cuando no carece) de elementos más reales que sostengan a la profesión, y a la falta de interés de quienes la ejercen, en no avanzar en investigaciones y se dedican a atender pacientes repitiendo lo aprendido sin más cual trabajo en serie.
¿Quedo claro lo que dije? Espero que sí, porque si tengo que explicar cada artículo que subo o cada ataque que recibo, bueno, me voy a desviar de mi propósito real que es el de escribir lo que pienso y siento.

De todas maneras agradezco las opiniones y comentarios amenazantes, me dan material de sobra para más escritos, pero no cederé ante ellas (es decir las amenazas u opiniones opuestas), debido a una cosa que leí cuando era chico que decía algo así:
“Uno empieza a envejecer cuando dice lo opuesto a lo que piensa”, y la verdad es que no está en mi envejecer, por lo menos no por ahora.

Sergio G. Selser

martes, 15 de enero de 2013

Si no te dejas ayudar, entonces ¿Qué quieres de mí?


Los profesionales me son una cosa difícil de soportar, entre ellos se encuentran los psicólogos y sus secuaces, psiquiatras, consultores, psicoanalistas, etcétera. Extraños seres que creen que todo tiene un origen y un porqué. En algún momento, alguno de ellos se le ocurrió la excusa más fantástica que se ha inventado, -“si no te dejas ayudar, entonces yo tampoco puedo ayudarte”-, genial excusa para desentenderse de cualquier tipo de situación.
Lo peor de esta frase, es que se ha trasladado a todos los habitantes y es utilizada sin mayor problema por aquellos que fingen preocupación por alguien, pero que en realidad, no tienen ganas de ocuparse, entonces con esta barata excusa de “no te puedo ayudar si no me lo permites”, se eximen de toda responsabilidad.
Si se “considera” ayudar a un drogadicto porque se tiene la idea de que ese camino que lleva no es el correcto, hablaran con él y le dirán cual sabios de la psicología, -“debes dejar la droga”-, como si el drogadicto no supiese esto. Obviamente que él pondrá toda la resistencia posible, la droga es lo que lo mantiene con vida y evita que se suicide. Lo mismo pasara con el anoréxico, el gordo, el obsesivo. Todos pondrán una barrera ante la tentativa de que quieran romper con este equilibrio que les da su desequilibrio psicológico.
Entonces, la pregunta aquí es ¿es verdad que al que se quiere ayudar, debe permitirlo?
La respuesta es más que obvia, NO, no es necesario, el drogadicto querrá permanecer drogado, el gordo querrá seguir comiendo, el anoréxico evitara la comida y así sucesivamente con todos los trastornos.
Creo que lo primero es ver si vale la pena ayudar a alguno, no podemos ir por la vida salvando a todos y debemos seleccionar a quien le brindamos parte de nuestro tiempo. Después, debemos evaluar si es necesario ayudar a quien nosotros consideramos que necesitan ayuda. Muchos de los que tienen un supuesto desorden son muy consientes de ello, y viven mejor y son más felices estando envueltos en estos supuestos trastornos.    
No hace mucho, me ofrecieron “ayuda” porque alguien tuvo la idea de que yo estoy o estaba deprimido, me veía que no hablaba demasiado, que no tenia metas (no sé de dónde sacaron eso), que no trabajaba (más por vago que por otra cosa) y que me la pasaba desenchufado de la realidad. La verdad es que la vida de un escritor es solitaria, todos los pensamientos son propios y se plasman recién en el papel. Las metas no son visibles y debemos, o por lo menos yo, estar desenchufados de la realidad para darle espacio a la imaginación.

Si se va a ayudar a alguien, háganlo convencidos de lo que hacen y háganlo hasta el final. Traten de tener la información correcta y completa en cuanto a si el que va a ser ayudado, vale la pena o ver si no es mejor su vida así, que anteriormente, es decir, que si van a hacer una movimiento por alguien den todo de sí, sino, no molesten, y déjennos vivir en nuestro fantástico mundo desequilibrado.

Sergio G. Selser

sábado, 12 de enero de 2013

¿Cómo que repites el año escolar?


Arrancare esta reflexión recordándoles que no me llevo bien con los adultos en general, aun teniendo que padecerlo siendo uno de ellos. Hoy arremeteré contra unos en particular, los padres; padres por casualidad y no por elección. No soy un estúpido que no sabe que el 90% de la humanidad se genero por casualidad, preservativos pinchados, cuentas menstruales mal sacadas, descuidos varios (no hace falta especificar), pero eso no es lo que me interesa hoy, hoy voy a poner en la mira a los padres, pero no en todos, no hay que generalizar, solo lo hare con el 98% de ellos.
Llegando el fin de año escolar, muchos padres se enteran recién a esta altura que su hijo/a esta a punto de repetir el año, algunos amenazan a su descendencia diciéndoles que no tendrán vacaciones o no verán a sus amigos, o se quedaran sin internet por un periodo de quien sabe cuántos días o meses en castigo por no haber estudiado lo suficiente o por lo menos, lo necesario, o peor aún, los golpean. Otros prometen regalos exorbitantes si logran dar todas las materias finales de forma exitosa, queriendo así, fabricar un milagro. Para esta situación en particular voy a usar una frase de mi abuelo Sabella en que se ajusta perfectamente a esto, el hablaba del pago de un alquiler de una vivienda, o mejor dicho de su deuda, decía él –“quien no puede pagar un mes de alquiler, menos podrá pagar dos”-, es decir, que un niño que no pudo aprobar las materias durante todo un año, difícilmente podrá hacerlo en unos pocos días.
El resultado de toda esta introducción es, como siempre, una pregunta ¿son culpables los niños por no estudiar? Creo que ya adivinaron mi respuesta, NO, claro que nos son los culpables, yo culpare directamente a los padres, imbéciles que no escuchan a sus hijos, que no revisan sus carpetas y cuadernos para ver cómo les va en la escuela a esos seres que ellos trajeron al mundo sin preguntarles, que dejan la educación en manos de terceros, maestro, profesores, niñeras, tutores y luego les reclaman a medio mundo por un error que ellos se esforzaron en generar.
No puedo hablar desde el punto de vista de un padre ya que no lo soy, pero no por eso estoy ciego y no veo lo que hacen con sus hijos.
Como ya he mencionado en alguna oportunidad, soy hermano mayor de un gran número de personas y soy, en muchos casos, insoportable cuando se trata de que estudien y se eduquen, reviso carpetas, hablo con los maestros y profesores, voy a las reuniones escolares, estoy atento a que hagan las tareas que les envían. Claro, los padres dirán que deben trabajar para poder darles una educación digna, que excusa tan barata, ¿Cuánto tiempo les lleva mirar un cuaderno? ¿Cuánto tiempo les demanda preguntarles que vieron en la escuela?

Franco de Vita es un cantante que no está dentro de lo que escucho, pero tiene un tema llamado “No basta”, hermosa canción que refleja lo que aquí hoy he expuesto.
Dejen de culpar a sus hijos por las desatenciones de ustedes, padres casuales y poco atentos que luego tratan de solucionar todo con un premio (en el mejor o peor de los casos) o con un castigo (en el peor o mejor de los casos). Siéntense cinco minutos con sus hijos y hablen con ellos, permítanse conocer a esos seres que son su responsabilidad desde que nacen hasta que mueren, y si no están dispuestos a asumir esa responsabilidad, la solución es muy simple, no tengan hijos.

Sergio G. Selser

jueves, 10 de enero de 2013

La invisible felicidad


Al parecer existe un sentimiento llamado (o al que nosotros denominamos) felicidad. Extraño concepto y difícil de describir o de explicar, pero podríamos acercarnos diciendo que es un estado de alegría extrema.
Pero esta “felicidad” tiene un costado horrendo, parece ser que uno en realidad se entera de la felicidad cuando ya no está con nosotros. Es decir, que nos damos cuenta cuando ya se fue. Cuantas veces habrán suspirado por alguien diciendo –“que feliz que era yo con…”- o –“cuando era chico era tan feliz”-.
Pareciera ser, que mientras la felicidad nos ronda, no nos damos cuenta. Muy útil seria un aviso de que estamos viviendo la felicidad, así podríamos disfrutarla mientras esta, y no cuando ya ha partido. Pero algunas señales de ella a veces se nos aparece, uno está con la persona que ama, o esta compartiendo una merienda con amigos o está cantando o pintando o lo que sea que a uno le guste hacer.
Pero hay una trampa que la felicidad trae con ella, y es cuando se hace muy evidente,  entonces empezamos a tratar de hacerla perdurable. Nos obsesionamos y hacemos todo porque eso que nos da la felicidad, perdure. Y entonces todo el tiempo que podríamos aprovechar disfrutando, lo ocupamos en tratar de que no se nos escape aquello que nos  la provee.
Yo por mi parte, creo no haber sido destinado a este sentimiento, como a casi ninguno, pero lo más seguro es que quizás en este mismo momento, mientras escribo y trato de pensar en que cosas me producen felicidad, este siendo feliz y no me dé cuenta.
En cuanto a felicidad se refiere, la ignorancia es una bendición.

“Si estoy despierto y soy feliz, espero no dormirme nunca. Si estoy durmiendo y soy feliz, espero no despertar jamás.

Sergio G. Selser

domingo, 6 de enero de 2013

Que estupidez más grande es la fidelidad…


Al parecer, la fidelidad es algo que preocupa a muchas de las personas de este lado del hemisferio, digo de este lado, porque hay países en donde la monogamia es inconcebible.
Pero vamos a quedarnos de este lado del planeta y veamos a donde nos lleva esta reflexión.
En muchas ocasiones, he escuchado o ha salido en alguna conversación, que el ser humano pertenece al reino animal en lo que a sus instintos se refiere, es ahí donde yo suelo arremeter y preguntar qué piensan de la monogamia o la fidelidad, obviamente que la respuesta casi automática (sobre todo de las mujeres) es que es en “ese” punto donde nos debemos diferenciar de los animales y controlar nuestros más bajos instintos, yo prefiero pensar que es en la inteligencia en donde nos debemos y nos diferenciamos de los animales, pero esto es solo mi opinión (el sarcasmo es difícil de poner en letras).
La fidelidad va en contra de lo que en verdad sucede, en los animales, ya que muchos se empeñan en compararnos, la monogamia es casi nula excepto un par de especies que se cree son monógamos. El León se encarga de los actos de reproducción de la manada que domina, en los Gorilas el macho Alfa es quien lleva adelante esta tarea sin que ningún otro lo pueda hacer, utilizo estas dos especies porque son más fáciles de referenciar, pero en general es así como se mueve el reino animal al cual pertenecemos.
La mujer tiene más tendencia a la fidelidad que el hombre, no por esto son más fieles, solo que saben hacerlo mejor, por el contrario, el varón es ostentoso, le cuenta a sus amigos, pone fotos en Facebook, etcétera, si, es bastante estúpido, pero hay una diferencia marcada aquí, el hombre es infiel por necesidad fisiológica, es decir, que para nosotros, está más ligado a una necesidad corporal como el comer o ir al baño, para la mujer infiel, por lo general (aclaro, por lo general) es más una cuestión de emociones, es decir que al momento de la infidelidad, hay de por medio un sentimiento de cariño hacia su amante, por el contrario nosotros lo hacemos con cualquiera que nos preste atención, sea joven, vieja, linda, fea, etcétera.
¿Cuántas parejas se habrán peleado por algo tan insignificante como el sexo?
La cuestión, creo yo, es ponernos de acuerdo, buscar las alternativas, ver si la vida sexual que llevamos con una pareja es la indicada. Muchas veces la vergüenza le gana al deseo y no decimos aquellas cosas que nos gustaría hacer con quien amamos y eso va deteriorando las cosas. Yo por mi parte, soy el amante en general de las mujeres que se lanzaron a una infidelidad, siempre les aclaro el punto de que soy amante y nada más, que no dejen a sus parejas ya que esto es solo sexo y no hay el amor que existe (o debería existir) entre ellos.
El amor y el sexo son dos caminos paralelos pero distintos, en algunas ocasiones se juntan y el amor y el sexo se magnifican, es como comer chocolate por un lado y helado por otro, ambos son ricos, pero si lo convinimos, es ¡EXPECTACULAR!
En muchas ocasiones, las mujeres con las que he salido y hemos tenido sexo han retornado con sus parejas y les fue mucho mejor, tuvieron un ápice de comparación y pudieron darle a su relación un nuevo aire, no es necesario aclarar que me encanta cumplir todas las fantasías de las mujeres con las que salgo, de eso se trata, de que puedan explotar y explorar al máximo sus deseos.

En fin, dejémonos de joder con la fidelidad y eso que dicen en las iglesias cuando dos se casan:       – ¿”prometes amar, respetar y serle fiel hasta que la muerte los separe”?- que frase más estúpida.
Y recuerden una cosa “la infidelidad empieza, cuando el otro se entera y no antes”.

Sergio G. Selser

martes, 1 de enero de 2013

Año nuevo ¿vida nueva? No la misma porqueria


En esta época de fin de año es en donde muchos ponen todas las esperanzas de una vida mejor. El año venidero les traerá la posibilidad de “empezar” de nuevo.
¿Han oído algo más estúpido que eso? La verdad es que creer que un por el solo hecho de que cambian los dígitos en el calendario, sus vidas mejoraran, bueno, es bastante estúpido.
Si una muchacha esta de novia con un imbécil, y cree que mágicamente su pareja dejara de serlo a las 00:00 del 31 de diciembre, eso raya más en un cuento de hadas cual cenicienta que se rompe el hechizo a la medianoche, que en la realidad misma. Si su novio ha sido un idiota durante todo el año, difícilmente deje de serlo en el conteo regresivo que indica la llegada del año nuevo.
Las dietas son otro ejemplo, pequeños años nuevos esperando el lunes para comenzar y creer que mágica y automáticamente uno perderá varios kilos a los pocos minutos de empezar.
La verdad es que un año nuevo no nos traerá nada nuevo, las deudas adquiridas antes de fin de año, nos estarán esperando pacientemente el año siguiente. Las pésimas relaciones de pareja seguirán pésimas en el futuro y los buenos amigos seguirán siéndolo antes de la media noche y después también.
No esperemos nada más que un nuevo calendario, comida recalentada de la noche anterior y para aquellos que festejaron de más, un dolor de cabeza insoportable acompañado de los ya tradicionales reclamos maritales o de pareja que no se van a hacer esperar.

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO CRISTIANO GREGORIANO!!! Parece ser que ningún otro calendario en valido, ni el chino o el judío o ningún otro.
(Estos monoteístas que siguen las palabras del hijo de un carpintero de hace 2000 años a veces me agotan).

Sergio G. Selser