La discapacidad es una
cuestión un tanto rara para mí. Personas que padecen (en el caso de que para
ellas sea un padecimiento) limitaciones físicas o mentales. Pero me llama más
la atención es el resto del contexto. Personas que exigen igualdades de derechos,
cosa que apoyo, pero que para este reclamo apelan a cuestiones con las cuales
no cuentan, por ejemplo, si alguno esta en silla de ruedas le grita a la
comunidad que necesita una rampa para poder moverse “como cualquier persona
normal”, lo cual no es real. Si entendemos por normalidad lo habitual, claro
está. Las personas que caminan parecen ser normales y las que no lo hacen caen
dentro del rango de discapacitado.
Pareciera ser que la no
posibilidad de realizar determinadas cosas lo cataloga a alguno como
discapacitado, pero acá viene la fantástica pregunta ¿Qué es ser discapacitado?
Si bien una persona en
silla de ruedas no puede correr una maratón, tampoco lo hace un gordo. Si una
persona ciega no puede cruzar sola la calle, tampoco lo hace un niño de 5 años.
Una persona que mide 1.80 metros y tiene un solo brazo no puede jugar al
básquet, tampoco lo puede hacer uno que mida 1.45 contando con ambos brazos.
La discapacidad como yo lo
veo es la imposibilidad de realizar determinados actos, pero en ese caso
podríamos catalogar de discapacitados a aquellos que no puedan realizar una
ecuación matemática, aun contando con todas sus neuronas y siendo catalogadas
como “normales”. También a aquellos que lean mal, a los que no puedan aprender
otro idioma, etcétera.
Según lo veo, todos somos
discapacitados en más de un área, pero pareciera ser que solo la discapacidad
visible es la que se toma en cuenta.
Yo por mi parte me
adjudico discapacitado. Orgulloso discapacitado, soy pésimo e inútil en tantas
cosas que no sé cómo es que aun paso por una persona "normal".
Sergio G. Selser