En alguna oportunidad escribí
sobre la amistad, como muchos de los sentimientos, este me es un poco ajeno, ya
que a lo largo de mi vida no he tenido muchos y los que he tenido y aun tengo,
ya han ido haciendo sus vidas, se casaron, tuvieron hijos, tienen trabajos y
todas esas cosas que hacen los adultos.
A medida que mi vida fue
avanzando, la de mis amigos también y nos fuimos alejando cada día más. Hoy
solo cuento con unos poquísimos, estando entre ellos mi mejor amigo Guillermo
Montoya, lo único malo es que vivimos a 1500 kilómetros de distancia.
A la sazón de que mi
círculo de amistades cuenta con espacio suficiente para incorporar adeptos, me
pareció bueno incorporar nuevos amigos, pero la amistad, al igual que el amor
es algo que sucede y uno por más que quiera,
no puede forzar la amistad, pero es bueno estar atento por si pasa.
Un día sin pensarlo, hable
con una mujer extremadamente linda e interesante, con quien hicimos conexión
casi de inmediato, esta muchacha es Nicole y gracias a ella conocí a Dani (compañero
de trabajo de Nicole) y Cristian, amigo de Dani. Rápidamente pegamos buena onda (jerga antigua, es decir, de mi epoca) y
un día sin más me invitaron a comer pizza y luego nos juntamos en la casa de
Nicole a cenar una noche, y mientras cenábamos y yo hacia uno de mis peculiares
stand up, los mire y me di cuenta de que tenia nuevos amigos. Lo llamativo de
esto es nuestras diferencias de edades, yo cuento con 36 años y mis nuevos
amigos entre 19 y 24 años.
Todo esto me puso a pensar
y tras este pensamiento, como corresponde nació una pregunta ¿son mejores mis
nuevos amigos que aquellos que he tenido por varios años?
Hace poco empecé a
trabajar en un restaurante que solo se dedican a la comida para personas
celiacas, el pan, las empanadas y todas las comidas tienen un sabor distinto al
que uno está acostumbrado, pero solo eso, era distinto, así que entendí que mis
nuevos amigos solo son distintos, con un condimento que solo la juventud puede
brindar, llenos de energía, preguntas graciosas, chistes malísimos y divertidos
al mismo tiempo, frases incoherentes, pero
que a su vez me dan una visión nueva de cómo ven ellos el mundo.
A mis nuevos amigos
Nicole, Dani y Cristian, mis amigos 2.0, llenos de tecnología y jerga que
muchas veces no entiendo le doy las ¡GRACIAS! Han hecho a este humilde
escritor, una persona mejor y camino a un sentimiento que hasta ahora creía que
jamás volvería, FELICIDAD.
Sergio G. Selser