domingo, 25 de noviembre de 2012

¡¡¡DETENGAN EL BULLING!!!..., listo, ya pueden seguir.


Últimamente he oído hablar sobre este problema del bulling, extraño concepto para explicar el maltrato escolar, como si otros tipos de maltratos no merecieran una palabra rara y en otro idioma. Pero no por eso lo dejare de lado.
Cuando era chico, concurría a una escuela pública. Dentro de ella uno, encuentra toda clase de individuos, aquellos cuyos padres creen que su familia está por encima del resto, no solo socialmente, sino también económicamente, enviaban a sus hijos a una escuela gratuita exhibiendo costosas zapatillas o abrigos poco comunes y con palabras en Ingles, el resto de nosotros, concurríamos con la ropa que dejo algún hermano o algún primo. También estaban los rebeldes, grupo al cual yo pertenecía, los estudiosos, los que se creían los más lindos y los marginados, donde entraban los callados, los gordos, los muy altos y los muy bajos, los que se bañaban poco, etcétera. En aquel entonces ya existía el hecho de molestar a otros niños por alguna razón, para mostrar quien era el más fuerte, o el más desinhibido o quien sabe que otras estúpidas excusas, y muchas veces, estas actitudes eran alentadas por sus imbéciles padres. En una ocasión, un chico fue a la escuela con una navaja, días después, otro fue con un revólver, ambos argumentaron que se habían cansado de las burlas, así que, haciendo memoria, el bulling no es tan nuevo como parece.
Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿de quién es la culpa de que esto no se detenga o por lo menos este más controlado? Hay, creo yo, dos focos que deben brindar apoyo, contención y darle una solución a un chico que es víctima del bulling y al chico que genera el bulling, uno son los padres y los otros, las instituciones escolares, maestros, profesores, directores, porteros, etcétera, pero serán estos últimos quienes deberán tratar de detectar a tiempo estas cosas, no solo sentarse en los recreos a tomar café, fumar un cigarrillo y hablar de nada, o peor, ignorar a los estudiantes que vienen con una queja de abuso diciendo –“no es nada, después lo vemos”- y dejan pasar la situación tan solo por no mover el culo un poco. Y en segundo lugar, los padres, que ni siquiera se toman el tiempo de conocer a sus hijos, ver que de repente ha dejado de hablar, o comenzó a perder peso, o sus calificaciones empezaron a caer, o que se enferman muy seguido para faltar a la escuela, esos son los primeros indicadores de que algo está pasando en su vida. Pero no, todos están muy ocupados en sus insoportables vidas rutinarias. Mi pregunta a estos padres y servidores públicos es ¿para qué tienen hijos si no se van a preocupar por ellos? ¿Para qué se meten en el sector educativo si van a ignorar sus deberes? El ser padres es para aquellos que de verdad quieren tener hijos y no para aquellos que sacaron mal la cuenta o usaron un condón pinchado. La educación es para aquellos que sienten la vocación de enseñar y cuidar sin importar lo ridículo de sus salarios.

¡SI! A ustedes los culpo, padres inescrupulosos y educadores de poca monta.

Sergio G. Selser

viernes, 23 de noviembre de 2012

El gran día


Me case enamorada de mi marido como cualquier mujer. Compramos una casita en un lugar un poco alejado de la ciudad, a él no le gustaban los ruidos molestos de los autos pasando todo el tiempo por la puerta. Yo no quería, pero bueno, a veces se debe ceder en algunas cosas. Nos instalamos dos días después de casarnos. No tuvimos luna de miel, mi marido prefería ahorrarnos la planta para poder terminar de pagar la casa antes, yo quería luna de miel, pero bueno, es verdad que primero debíamos asegurarnos la vivienda, quizá más adelante lo podríamos hacer. Empezamos a amoblar de a poco la casa. No me gustaban mucho los muebles que él elegía, pero eran muebles, bueno eso decía, a mí en lo personal me parecían horribles, pero es verdad, a los fines prácticos servían.
Todas las noches lo esperaba con la cena servida, a veces no le gustaba lo que cocinaba y se iba a dormir sin cenar, pero bueno, quizá yo debería prestar más atención a las cosas que a le gustan, después de todo es él quien mantiene la casa, yo no trabajo, no por no querer o poder, sino que mi marido cree que una mujer debe encargarse de la casa. Y quizá sea verdad, mi mamá siempre lo hizo y no le fue tan mal con mi papá.
A veces llegaba tarde y yo lo esperaba despierta, no me decía a donde iba ni de donde venia, supongo que eso es normal en cualquier matrimonio.
Los días pasaban, eran casi todos iguales, excepto por el de hoy, hoy va a ser un día diferente para mí.
Tome un viejo bolso de mano que tenia, puse algo de ropa, agarre los ahorros que tenia, no eran muchos, pero alcanzarían para llegar a algún lado.
Mi marido llego como de costumbre, preguntando primero que había de cenar antes de preguntarme como estaba yo. Ya ni siquiera me saludaba con un beso como al principio, solo se sentaba y esperaba que le llevara el plato a la mesa. La televisión prendida a un volumen alto y viendo algún estúpido partido. Pero hoy seria diferente.
Comió como siempre, con su mejor cara de asco por todo lo que yo le cocinaba, acoto que el puré de papas estaba amargo, claro que estaba amargo, el arsénico contaba con esa cualidad, yo sabia que él no se daría cuenta, siempre le encuentra algo malo a mis comidas. Lo miraba tragar y como nunca, o mejor dicho, como desde hace mucho tiempo, ¡sonreí!
Mientras caminaba hacia la habitación a buscar mi bolso, escuche golpear su cabeza contra el plato.
Tome mis llaves y antes de salir, le di un beso en su despreciable cabeza sin vida.

Sergio G. Selser 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mamá, sálvame por favor


Apoye mi vaso de agua en la mesa de noche y apague la luz del velador. Deje la puerta de la habitación abierta y vi pasar a mi mamá por el pasillo del segundo piso.
Corría una brisa suave por entre las cortinas de mi ventana. La luz de la luna se escapaba y lograba entrar con cada bocanada de aire que llegaba a mi cara en intermitentes lapsos.
Los parpados me empezaron a pesar y el sueño bajo las persianas de mis ojos.
Alguien me tomo del brazo y me tiro de la cama. Mi corazón salto y se acelero en un segundo, mi asma no me dejaba respirar y mi garganta parecía cerrarse de a poco con cada bocado de aire que trataba de capturar.  Un sonido apagado vino desde muy dentro de mí y grito ahogadamente ¡Mamá! ¡Mamá!, nadie respondió. Mi brazo seguía en manos de no sé quien, su cara erra borrosa, pero su sonrisa…, su sonrisa era horrible, grande y aterradora, sus labios parecían llegar hasta sus orejas cuando sonreía, sonreía sin decir una sola palabra, solo sonreía y me miraba. Sus ojos anaranjados y negros, me miraba fijamente sin parpadear. Tome fuerzas de no sé dónde y volví a gritar ahogadamente ¡Mamá! ¡Ayúdame por favor! Y entonces mire a la puerta y ahí estaba mi mamá, mirando toda la escena sin hacer nada. Mi brazo me dolía mucho y ya casi no podía respirar. Estire mi otro brazo hacia la puerta para que mi mamá me sacara de allí, solo se dio media vuelta y desapareció en la oscuridad del pasillo. No pude hacer nada más que llorar y dejar que mi asma me libere de esa pesadilla.

Sergio G. Selser

sábado, 17 de noviembre de 2012

Que fácil es ser profeta cuando las cosas ya pasaron


Como ya es conocido, yo arrastro con un insoportable peso en mí ser  que es esta manía de cuestionármelo todo. Mi cerebro tiene la idea de que jamás debe descansar, mis sueños son ventanas a más preguntas, mis despertares me indican que ya puedo empezar a escribir y mis momentos de distracción son una fuente de ideas nuevas.
Como siempre una pregunta inicia mis reflexiones y no podía dejar pasar a los profetas que tanto miedo y dudas han creado entre los mediocres e imbéciles, es decir, la mayoría de la humanidad.
Los profetas han sido por siglos, fuentes de consultas futuras. Hoy se presentan ante nosotros de diferentes formas, oráculos, tarotistas, tiradores de cartas, horóscopos en los periódicos, etcétera, y a pesar de que ya pasamos el siglo XXI, aun continúan existiendo estos vendedores de humo.
Gitanos sentados en plazas arrebatándoles el dinero a los necesitados de información futura, haciendo preguntas tales como ¿me voy a casar algún día? ¿Cómo será el hombre de mi vida?, y cosas por el estilo, prefiero saber los números de la lotería local o si al llegar a mi casa hay pizza con coca-cola, yo apuntaría a predicciones más humanas y prontas que situaciones que quizás no se den nunca.
Hace mucho tiempo escuche por ahí que el fin del mundo llegaría en el año 2000, a menos que yo me equivoque, hace rato que paso esa fecha. No contentos los profetas con que el mundo no se haya terminado en ese año (cosa con la cual discrepo, yo si estoy contento), se dieron a la tarea de justificar el por qué no se destruyo el mundo en los años anteriormente predicho y comenzaron a decir que las profecías habían sido mal interpretadas y fueron corriendo las fechas de nuestra destrucción a gusto de cada “profeta”. Hoy parece ser, que la fecha clave es el 2012, veremos a partir del primero de Enero del 2013 que nuevamente esa fecha será movida por algún farsante del mismo nivel del Ravi shankar, Claudio María Domínguez o Benedicto XVI, que no serán profetas, pero si estafadores de la misma calaña, sino es que peor.
 Aunque parezca contraproducente, los profetas no me molestan, lo que me molestan son sus fans, que entregan dinero a personas que no pueden hacer lo que dicen que hacen, no pueden predecir el futuro, no pueden ver el día de mañana.
También hay algo que me llama poderosamente la atención y es esa facilidad que tienen no solo estos estafadores, es decir los profetas, sino también muchos medio de comunicación (diarios, revistas, periódicos, programas de televisión) de encontrar las coincidencias entre lo predicho hace muchos años con los hechos que ya sucedieron, pero esto lo hacen después de que las cosas pasaron.
Mi indignación es clara, eso espero por lo menos. Estas pocas líneas van dirigidas a esos profetas vendedores de falsas esperanzas, pero también a todas sus sucursales, la brujería, la magia negra, las sectas, los religiosos (curas, predicadores, Papas), los políticos, los periodistas, todos pertenecientes a la misma familia de carroñeros.

Pero me hare eco de una gran verdad que dijo uno de los pensadores más grande de estos tiempos, Homero Simpson en la que habla de la mentira, pero se puede aplicar a las estafas, que no son otra cosa que la mentira misma, pero más linda, como una mujer sin tetas, pero con ropas que la hace parecer tetona.
“Para que la mentira funcione se necesitan dos, uno que mienta y otro que crea”

Sergio G. Selser 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Mis hijos me vuelven loca


En alguna oportunidad les he hablado acerca de una terrible organización que involucran a todas las madres del mundo. Horrenda secta en donde las madres aprenden diversos métodos de torturas y castigos para utilizarlas en sus dulces y tiernos hijos. Pero la pregunta que me surgió después de pasar muchos días cuidando a mi hermano menor, es si nosotros no somos los culpables de que ellas se tengan que organizar para poder cuidarse entre ellas de los seres más insoportables del universo, los hijos.
Hijos que se encaprichan por cualquier estupidez, llorando y pataleando por conseguir de su madre lo que ellos desean sin importar la edad, sexo o procedencia. Porque para exigir mimos, ser servidos en la cama o que nos atiendan cuando estamos enfermos, no hay edad que no justifique un berrinche. Claro que uno de adulto no se llena la cara de lagrimas y mocos, tenemos tácticas más sutiles, como los de poner cara de sufridos ante una simple tos, mostrarnos incapaces de caminar hasta donde está el control remoto de la televisión, ante una pasajera gripe. Poner cara de cansancio extremo cuando tenemos que barrer la casa como si nos mandaran a trabajar a una mina de carbón o limpiar la habitación, el cual es un acto de sacrificio humano comparable con la de un esclavo.
¿Cuántas madres habrán enloquecido por nuestra culpa? Sin miedo a parecer extremista, los hijos en muchas ocasiones son intolerables. Parece ser que el hecho de contar con una madre neutraliza casi todas nuestras funciones corporales, gusto, tacto, oído, vista, olfato. Y como siempre hare una lista de esto, pero será un poco diferente, lo voy a hacer en forma de diálogos para que sea más fácil.

Pérdida del sentido del oído
Madre: - ¿Podes ir hasta el almacén?-
Media hora después y habiendo podido poner pause a la Play y luego de que su mamá ya volviera de hacer las compras.
Hijo: - ¿Qué má, has dicho algo?-
Al momento de que nos es solicitada cualquier tarea que implique movernos más de unos 30 centímetros, invocaremos esta carencia de audición.

Perdida del gusto
Hijo: -Mamá, esto que está en la heladera ¿está feo?-
Madre: -Pruébalo y fíjate-
Hijo:- No, pruébalo tú, yo no me doy cuenta-
Si no fuese porque las madres se animan a estas cosas, quizás nosotros viviríamos con dolor de estomago por no tener nuestro sentido del gusto desarrollado, o mejor dicho, por no querer probar algo que quizá no nos guste.

Perdida del tacto
Hijo: -Mamá, ¿esto esta húmedo?-
Madre: -Tócalo y fíjate –
Hijo: -No, tócalo tú, yo no sé cómo darme cuenta-

 Perdida de la vista
Hijo:- Mamá, ¿vistes donde están las medias?
Madre:-En el cajón del mueble de la habitación-
Hijo:- ¿Pero en que cajón?
Para esto hay un solo mueble y este cuenta con solo dos cajones. Este concepto es aplicable a camisetas, pantalones, utensilios de cocina, etcétera.

Perdida del olfato
Hijo: Mamá ¿esta remera tiene olor a limpio?
No creo que haga falta explicar nada más.

Todas estas situaciones que acabo de describir son fácilmente trasladable a los esposos de estas mujeres-madres, hombres que no tienen la menor idea de donde están las cosas de la casa y eso que viven allí hace muchos años.
¿Qué sería de muchos hijos sin ellas? Seguramente andarían desnudos por la vida por no poder encontrar la ropa que tienen frente a sus ojos, o quizá morirían de inanición por no poder prepararse un simple sándwich.

Sergio G. Selser

lunes, 12 de noviembre de 2012

Mmm… no te creo nada (everybody lies)


Las mentiras se han separado en dos ramas, mentiras blancas y las otras de las que nunca supe el color, pero tampoco supe porque algunas de ellas eran blancas, pero veo que el racismo afecta hasta a las mentiras, aunque no creo mucho en eso.
Al parecer las mentiras blancas son utilizadas en ocasiones en las que no se desea lastimar a alguien que apreciamos teniendo que decirle la cruda verdad, como por ejemplo, decirle a nuestra novia que el bikini le queda bien o un determinado pantalón no las hace ver gordas, esto es muy común en los hombres, grandes y pésimos mentirosos, pero también en las mujeres utilizan las mentiras blancas como por ejemplo cuando nos dicen que el tamaño no importa.
Yo soy hombre así que no me escapo a este grupo, pero si me diferencio en cuanto a lo mentiroso, ya que soy el pero de todos. Pésimo para inventar excusas y mentiras, soy descubierto en cada una que intento realizar.
Pero ser un pésimo mentiroso me hizo darme cuenta del trabajo que conlleva mentir y yo soy medio vago, siempre y cuando se me mire con un solo ojo, como todo escritor. Mentir requería de un gran esfuerzo, preparar la mentira, llevarla a cabo y lo peor, tener que recordarla cada vez que saliera a la luz, así que tomé un camino más fácil y menos trabajoso, decir la verdad no importando sus consecuencias.
Claro que decir la verdad todo el tiempo tiene sus repercusiones, pero de verdad, es menos estresante.
También escuche que las mentiras tienen patas cortas, puedo deducir de esto que los enanos son malos mentirosos y que los altos son más confiables.
Creo que hay una sobre valoración de ciertas cosas, como la honestidad, la humildad, la inteligencia y la mentira. Parece ser que un mentiroso es algo malo, pero un tipo humilde no, pero la carencia de humildad es mala y la verdad no siempre conviene. Es mucho lió pensar en todas estas cosas antes de salir a la calle. Me parece que lo más sencillos es despojarse de las cargas no siempre diciendo la verdad, ni tampoco ser demasiado sincero.
Pero la mentira tiene un lado bueno, pone al cerebro a trabajar, inventar mentiras, llevarlas a cabo, taponar con más mentiras los baches que van surgiendo, pone a nuestra imaginación a trabajar al cien por ciento y a una velocidad que seguro traspasa a la de la luz.
Una de las mentiras más conocidas y usadas es la de “no eres tú, soy yo”, utilizada para terminar una relación amorosa de buena manera. Nunca resulta.
Otra de las grandes mentiras es el casamiento, la parte que siempre me produce una sonrisa es esa que dice –“¿prometes amarlo, respetarlo, honrarlo y serle fiel hasta que la muerte los separe?”-, que estupidez más grande y que mentira más grande. La fidelidad dura lo que tarda uno en salir de la iglesia.

Pero en fin, mentir no es lo mío, no por ser un gran tipo, sino por ser vago.
Inodoro Pereira es un personaje de una caricatura en un diario de Argentina, el tenia un perro llamado Mendieta y era su amigo.
Inodoro Pereira solia decirle a su amigo Mendieta: "Una cosa es la sinceridad amistosa y otra es la crueldad innecesaria".

Sergio G. Selser

sábado, 10 de noviembre de 2012

Como se debe tratar a una mujer


Para quienes me conocen, saben que soy un asiduo machista. Insoportable cuando hablo de mujeres y un poco mujeriego. No me preocupa decir estas cosas, no le debo explicaciones a nadie. Pero más allá de esto, también soy hermano mayor, el cual cuenta con tres mujeres entre estos hermanos. Ellas mejor que nadie, saben y conocen mi forma de pensar en cuanto a las mujeres se refiere. Estos pensamientos se los he transmitido desde que nacieron hasta la fecha actual. No han variado mucho, aunque suelo cambiar de ideas a menudo en varias cosas, en esta en particular me mantuve firme; pero también conocen de mi el hecho de que yo considero que a una mujer se la debe tratar como a una princesa. Cuando estamos juntos en casa, me gusta hacerles la comida, preparar la mesa, servirles y luego lavar los platos. Claro que ellas siempre colaboran, pero si puedo, no las dejo hacer nada.
Pasemos a como se debe de comportar un verdadero hombre.
Primero que nada, un hombre debe tener seguridad, no hablamos solo económica, hablo seguridad en cada cosa que haga. Al caminar, al hablar, al aconsejar, al besar, al mirar, este es el primer requisito que debe cumplir. Debe brindarle a una señorita la seguridad de que esta con alguien que la va a proteger siempre y en cualquier circunstancia.
Segundo,  debe ser un completo caballero las 24 horas del día. Abrirle la puerta del auto y dale la mano SIEMPRE, hago énfasis en esto porque parece que los hombres después de un tiempo se olvidan de esto y si van a recoger a su novia a algún lado en un automóvil, lo único que hacen es tocar la bocina y dejar que la dama en cuestión entre sola al vehículo. Si hemos de viajar en transporte público, tendremos los mismos cuidados.
El vocabulario debe ser medido y correcto sobre todo si estamos con sus amigos e incluso con los nuestros. Es muy común que las mujeres nos amen con facilidad por alguna cualidad física, pero que la desilusionemos con un vocabulario mediocre.
Tercero, escuchar lo que nos dicen. Parece ser que la televisión suele ser más importante que lo que nos tiene que decir una señorita. Las mujeres son seres auditivos, saben escuchar y les encantan las palabras, muchas veces más que alguna acción. Con un simple “estas hermosa hoy” hacemos que su día sea mejor. Parece algo sin importancia, pero para ellas, el que notemos un peinado nuevo o una nueva prenda nueva y se lo mencionemos, es un claro gesto de que esa señorita en particular, tiene nuestra atención y que está por encima del resto de las mujeres.
Cuarto. Los regalos sorpresa son importantísimos, y no estoy diciendo que le regalemos joyas todos los días, con un chocolate, unas flores arrancadas de algún jardín, una carta con unas cuantas líneas hechas con el mayor amor posible, son suficientes.
 Creemos que las mujeres son demandantes y es verdad, pero cumplir esas demandas es parte de ser un hombre como corresponde.
Creo que un hombre que se tilde como tal, debe conocer en profundidad todas las tareas del hogar. Debe saber cocinar, planchar, lavar ropa, etcétera. Es habitual que la mujer haga todas estas tareas, pero un hombre debe conocerlas para realizarla todas las veces que sea necesario.
Creemos que seducir una mujer tras otra nos hace más hombres, y aun no nos dimos cuenta de la persona que nos enseña a ser hombres es justamente una mujer, tu propia madre.
Miremos por un momento a la mujer que está a nuestro lado y pensemos que está con nosotros siendo que podría estar con cualquier otro. Ellas hacen millones de cosas por nosotros y ni siquiera tenemos la delicadeza de dar un “gracias”. Brindémosles momentos todos los días, pasemos el control remoto y veamos una película cursi junto a ellas, ellas ven esas horrendas películas sin sentido que tanto nos gustan tan solo por complacernos. Se aguantan a nuestros indeseables amigos y nosotros no somos capaces de acompañarlas a un bautismo o a una reunión con sus compañeros de trabajo.

Una vez escuche por ahí: “Un hombre no es aquel que conquista una mujer distinta todos los días, sino aquel que seduce a la misma todas las noches”.

Sergio G. Selser

jueves, 8 de noviembre de 2012

Sí, soy gay ¡¡¡¿y qué?!!!


Cuando era chico había ciertos temas que no se tocaban jamás. Mis padres esquivaban mis audaces preguntas diciendo que cuando sea grande lo iba a entender.  Claro que yo no quería esperar, mi memoria es frágil y seguramente que para cuando yo alcance la adultez, esas preguntas se esfumarían.
Uno de los temas más controversiales era la homosexualidad. En mi barrio vivía una pareja de travestis o transexuales, hombres vestidos como mujeres, con el pelo largo y maquillados. Me llamaban la atención y no podía entender que era lo que sucedía. A medida que iba creciendo me fui dando cuenta de lo que pasaba.
Como ya era sabido por mí, no podía esperar por las respuestas de los adultos, padres, madres y mucho menos maestros o profesores (menciono a los dos porque nunca supe la diferencia), así que me aboque a la tarea de querer saber que hacía que una persona de un sexo, le gustara otra del mismo sexo. Obviamente desde un punto de vista heterosexual como el mío, esas respuestas no iban a ser fáciles de encontrar, pero tuve suerte de tener a lo largo de mi vida amigos gay que me ayudaron en este camino.
Les pregunte cuales eran las preguntas más frecuentes que les solían hacer las personas cuando se enteraban de que eran homosexuales, y me dijeron que siempre rondaban en las mismas, una era quien hacia el papel de hombre y quien el de mujer, y la segunda era como es que se volvieron gay, como si fuese que uno se lo contagia cual gripe. La verdad es que los gay, transexuales, etcétera, merecen toda pero toda mi admiración, tener que lidiar con personas que evidentemente son unos estúpidos todos los días, es algo que hay que aplaudir. ¿En qué mente puede caber ese tipo de preguntas? La respuesta es simple, en la de unos imbéciles.
Pero, a pesar de que me enojo, responderé a las dos preguntas frecuentes antes mencionadas, para que así puedan abrir sus cabezas un poco y entiendan que el amor, la pasión y todas esas emociones indescriptibles e intangibles, no difieren entre los heterosexuales y los homosexuales.
Primera pregunta:
¿Quién toma el rol de hombre entre dos mujeres y quien toma el papel de mujer entre dos hombres?
La pregunta en si me parece innecesaria, pero prometí responderlas y la respuesta es simple, nadie. Así es, nadie hace el papel de hombre entre dos mujeres y nadie hace el papel de mujer entre dos hombre. No hay roles, las mujeres actúan como mujeres y los hombres como tales. Es verdad que vemos mujeres con actitudes varoniles en ciertas ocasiones, pero eso no las transforma en hombre, y es igual a la inversa.
Segunda pregunta:
¿Cómo es que se volvieron gay?
Esta pregunta es más estúpida que la anterior. Parece que algunas personas tienen la idea de que uno se contagia de esto.
Una vez vi en televisión una entrevista que le hicieron a un muchacho homosexual, la periodista le pregunto –“si tuviese la oportunidad de volver a nacer, tomando en cuenta que le gustan los hombres, ¿elegiría ser mujer?- Se noto en los ojos del muchacho las ganas de darle una patada a la periodista, pero se contuvo, y con total integridad y serenidad le contesto: -“no, elegiría nacer hombre, y ser gay nuevamente”-. Fantástica respuesta.

¿En qué siglo vivimos que aun existe la caza de brujas? Dejémonos de ser tan cerrados y tan idiotas y apoyemos el matrimonio gay, y brindémosle la posibilidad de la adopción sin discriminación, sometiendo a las parejas dispuestas a adoptar, a que pasen los mismos rigurosos exámenes que las parejas heterosexuales.

Sergio G. Selser

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La amistad entre el hombre y la mujer ¿existe? (que lindas que están mis amigas)


El tema de la amistad en si es algo un poco difícil de describir. No es fácil poner en palabras este concepto.
Pero teniendo en cuenta que, a pesar de no poder darle una definición exacta al término “amistad”, daré por sentado que todos lo saben, aun sin poder expresarlo claramente.
 Cuando uno es chico es amigo de cualquiera que tenga ganas de divertirse, los niños juegan juntos a casi cualquier tipo de juegos. Niñas jugando fútbol, nenes jugando a la mamá y el papá. El fin siempre es el mismo, divertirse un rato.
Entonces, si de chico uno no hacia diferencia entre niños y niñas a la hora de hacer amigos, ¿Por qué de grande se las debe hacer? Bueno, se me dirá que el sexo seria una cuestión a tener en cuenta, seguro que sí, pero que mejor que tener sexo con un amigo. Sabemos lo mejor y lo peor de él y de alguna forma hay amor entre ambos.
Una vez conversando con una de mis amigas, salió a la conversación este tema, que si se podía tener sexo con una amigo/a, que pasaría después. Las mujeres automáticamente dicen que se perdería la amistad, claro que eso sucederá, no digo que no, pero ¿y si se convierte en algo mejor? ¿No sería posible que de esa amistad “con privilegios” nazca una relación larga y fantástica?
Las mujeres tienen pensamientos extraños constantemente, son difíciles de entender en todos los sentidos.
Mi amiga en una ocasión me dijo que su novio estaba celoso de mí, le dijo directamente que yo le gustaba, obviamente ella trato de desmentir esto, cálculo que sin mucho éxito. Me llamo al día siguiente para contarme lo sucedido, y yo le aclare a ella, que no tenía nada que defender, que su novio estaba en lo cierto. Obviamente que yo le gusto, y obviamente que ella me gusta, de no ser así, no sería posible ningún tipo de amistad entre nosotros, ni entre ningún ser de este planeta. Algo me tiene que gustar de alguien para ser su amigo, sea su simpatía, su figura, su dulzura o lo que sea, algo que me motive a querer juntarme a hablar un rato. Si es su inteligencia, conversaremos de temas variados. Si es su belleza, disfrutare cada gesto o movimiento, si es su gracia, me reiré.
Pero aun no hemos contestado a la pregunta inicial ¿es posible la amistad entre el hombre y la mujer? La respuesta en mi caso particular es que sí, claro que es posible.

De todas formas mis amigas saben que yo se que son lindas y sin ningún tipo de problemas se los menciono cada vez que puedo y les hago notar lo bien que les quedan los pantalones (les estoy mirando las nalgas), el maravilloso escote que las acompaña (no hace falta aclarar que es lo que miro) o las fantásticas piernas que tienen, todo eso en el contexto “amistoso” y varonil que corresponde a un hombre normal.

Sergio G. Selser

lunes, 5 de noviembre de 2012

Cruel destino


Siempre me consideré como un pensador, analizador y cuestionador de todo lo que veo y escucho. Las conversaciones triviales siempre han llamado mi atención. Mujeres hablando entre sí en la cola de un banco, hombres barajando ideas sin sentido de cómo se debe manejar los equipos de fútbol locales o un país entero. Es interesante y gracioso ver como personas que carecen de estudio o mejor dicho de conocimientos, aportan ridículas ideas sobre si es mejor un candidato a presidente que otro o si la educación está en decadencia.
Quizás esta breve introducción les haga creer que voy a hablar de las personas promedio, bueno, está en lo cierto, pero solo de una pequeña fracción de los pensamientos de estos extraños seres.
Las conversaciones populares siempre rondan en las mismas cuestiones, pero me encanta escuchar a aquellos que opinan o hablan sin el más mínimo conocimiento de los temas, pero peor aún, cuando tratan de “regalarle” al mundo (o a los miembros integrantes de una pseudo-conversacion) una frase que revolucionara las ideas de todos.
Ya he mencionado en reflexione anteriores que los adultos son raros, aun siéndolo en forma física, no logro encajar con ellos la mayor parte del tiempo. Cuando era chico y me mandaban a hacer las compras, escuchaba a las viejas del barrio debatir sobre todo tipo de cuestiones, si los precios habían subido o si los sueldos en años pasados alcanzaban para vivir dignamente. Pero la frase que me quedo grabada, fue una que escuche en repetidas ocasiones y esta era:
 –“el destino de todos ya está escrito”-.
Esa frase (y sus variantes literarias) me hizo pensar en lo patética que es la vida de estas personas.
No puedo imaginar una vida más vacía que la de creer que ya toda mi vida está programada, sin que yo pueda hacer nada. Claro está que no me deje llevar por esta idioteces, aun siendo chico, me parecía irreal que “alguien” decidiera por mí. Pensar que ya hay una mujer destinada para mí sin la opción de que yo elija a otra (que este mejor físicamente, ¡obvio!). El nombre de hijos que aun no he tenido tiempo de concebir, ya este adjudicados. Seguro no se refieren directamente a esto, sino más bien al hecho de que el año, el mes, el día y la hora de mi muerte ya esta marcada en el calendario de la vida. Evidentemente los creyentes de los destinos marcados han alcanzado una marca muy alta en mi RAROCOSOMETRO*.

Bueno, no hay mucho para agregar a estas cosas. Si mi destino está escrito y el suyo también no pierda tiempo, coma hamburguesas, huevos fritos, papas fritas y todo lo que el médico le dijo que evitara para llevar una vida más larga y duradera. Entre los mediocres y los médicos, no se con cual quedarme.

*Rarocosometro: palabra inventada para medir las cosas raras.
Sergio G. Selser

sábado, 3 de noviembre de 2012

¡¡¡Me merezco un premio!!!


Desde que tengo noción de las cosas, los premios han estado ligados a mí. Pero no es como se entendería esto, no es que yo haya ganado muchos, en realidad están ligados a mí por mi carencia de los mismos. No recuerdo haber ganado ni uno solo a lo largo de toda mi existencia.
Pero esto no me llama la atención, mi atención está puesta hoy en los premios en sí.
Galardones entregados a personalidades reconocidas. Estatuillas de oro para aquellos que han hecho el papel de estúpidos “no siéndolos” en películas taquilleras. Medallas relucientes para quienes han saltado más de dos metros de altura, o pudieron correr cien metros en menos de nueve segundos.
Balones de oro para uno que supo pasar más veces, una pelota entre tres palos abrazados por una red.
Lo que me llama la atención es la humanidad en su totalidad.
Un ser humano es reconocido por otros seres humanos (por lo general son 4 o 5 seres humanos los que lo hacen) que deciden que este ser humano en particular es el más rápido del mundo. Peor aún, le brindan un recordatorio para que lo ponga en su casa a la vista de cualquiera que entre, así podrá demostrar con pruebas tangibles, que él es (o fue) el más veloz del mundo, claro, según él y otros cuatro idiotas mas.
Que ego el nuestro ¿no?
De todas formas, aunque esto me molesta, no es a lo que apunto.
Está bien que una persona crea que es el mejor del mundo en algo. Que se enfrente tan solo con menos del uno por ciento de la raza humana para demostrarlo (porque en las olimpiadas solo hay que vencer a 5 o 6 personas y en los mundiales a menos de 10 equipos), no es lo que en realidad hace que me hierva la sangre, sino el restante patético número de seguidores que estos “seres humanos” tienen a su alrededor. Imbéciles que se pelean unos con otros para decidir en una disputa sin sentido, cual equipo gano más trofeos. Quien fue el mejor boxeador de todos los tiempos (el tiempo es extremadamente largo para poder medirlo a esas ridículas escalas). Llenan estadios de fútbol completos con tan solo una canción o un movimiento de caderas. Aun no puedo creer que alguien como Luis Miguel, o Robbie Willians o Madonna (nombre “artístico”) llenen estadios completos durante varios días y por muchas partes del mundo. Es evidente que la estupidez y la imbecilidad no conocen fronteras ni idiomas.
No digo que a un ser humano no le atraigan las actitudes o habilidades de otro (si no fuese así, no existiría el sexo), pero me parece llamativo que se vuelvan fanáticos de esas “virtudes”.

En fin, el fanatismo es una cuestión difícil de asimilar para mi, como tantas otras cosas pero los fanáticos son personas con las cuales no se puede razonar jamás.
Un amigo me dijo una vez:
 –“hay personas con las cuales no vale la pena intercambiar opiniones ya que nunca entienden razones, los locos, los religiosos, los borrachos, los fanáticos y las mujeres-“
Sabias palabras de mi amigo Roberto.

Sergio G. Selser

viernes, 2 de noviembre de 2012

¡Hola! ¡Hola! Extraterrestres… ¿están ahí?


Cuantas veces habrán escuchado historias de personas que vieron un OVNI. Casi siempre este tipo de historias suceden en caminos abandonados, en rutas obscuras o en granjas y siempre son vistas por personas que cuentan con una dudosa reputación o dudosa capacidad intelectual.
Pero ¿Qué es un OVNI? Como bien sabemos las siglas representan a los OBJETOS VOLADORES NO IDENTIFICADOS, ciertamente estos seres que suelen ver algún movimiento poco usual en el cielo, asocian inmediatamente a los OVNIS con naves extraterrestres. Esto es solo por su condición de ignaros. No podemos adjudicar a cualquier cosa que vemos volando por el cielo la condición de nave extraterrestre.
Pero hagamos un breve análisis sobre este asunto. Para ello lo haré en forma de preguntas y respuestas para que sea un poco más ameno.
Arranquemos por la pregunta más evidente:
1-¿existe vida en otros planetas?
La respuesta es simple, no lo sabemos.
2-Pero ¿puede ser que exista?
Seguro que sí, no hay pruebas de su existencia ni de su inexistencia.
3-De existir ¿podrían estar visitándonos con una relativa frecuencia?
Para contestar esta pregunta primero deberíamos conocer el porqué. ¿Por qué nos vendrían a visitar? Quizás por lo mismo que lo haríamos nosotros si tuviésemos la posibilidad, pura curiosidad científica, y también para aprovecharnos de ellos lo más que podamos, de hecho lo solemos hacer entre nosotros, así que ¿Por qué no hacerlos con los de otros planetas?
Viajar a través del espacio demandaría un gasto de energía impensado. Claro usted dirá, si son más avanzados que nosotros como para viajar hasta nuestro planeta, ellos podrían haber creado una especie de súper-combustible, es posible pero aun así no creo que solo se dediquen a dar vueltas y vueltas y jamás hagan contacto con nosotros, eso lo puede entender hasta un niño ¿Quién en su sano juicio maneja 1500 kilómetros para ir hasta una playa, mira el agua y regresa a su casa sin más? Y este es solo un estúpido ejemplo.

Resumamos esto:
- SI existen, aun no hemos hecho contacto.
-Si la idea de que naves espaciales den vueltas en círculos sin más interés que el de observarnos sin interceder, bueno, no hay que ser inteligente para darse cuenta que si se dejan ver, ESTÁN INTERCEDIENDO.
¡Un momento! ¿Qué hay de aquellas personas que han sido abducidas o han tenido encuentros con extraterrestres? No me molesten. Imbéciles que solo quieren llamar la atención. Abducciones en carreteras abandonadas, en campos en medio de la noche sin más testigos que la naturaleza.
¡¿Y las pruebas fotográficas?! Videos grabados con imágenes clarísimas. ¿Qué se puede decir de eso? ¿Qué explicación puedo dar? Una única respuesta, NINGUNA. No tengo nada que argumentar sobre estas cuestiones. Pero el hecho de que no podamos explicarlas no las transforma en naves extraterrestres ¿o sí?
Vamos amigos dejémonos de estupideces. Estoy harto de escuchar este tipo de conjeturas idiotas, sin sentido y carentes de pruebas. Hay imbéciles que salen en la televisión, programas pagados por History Channel que muestran dibujos antiguos de seres que no se sabe bien que son, pero le adjudican la personalidad de un extraterrestre. Parece que en la antigüedad, no se podía tener imaginación y solo se deberían encontrar imágenes de gente de perfil, gatos, pescados muertos, pájaros, etcétera.

Si quieren les voy a revelar unos de los misterios más grandes del mundo y que ha tenido a todos los historiadores, científicos, fanáticos de lo para-normal, amantes de los extraterrestres intrigados desde hace mucho siglos ¿Cómo fueron hechas las pirámides de Egipto?
Espero que estén preparados para la respuesta: Se tomaron su tiempo. Así es, solo se tomaron el tiempo necesario para su construcción.  ¡Ah!, y las viadas de muchos esclavos también

Sergio G. Selser