Como ya
es conocido, yo arrastro con un insoportable peso en mí ser que es esta manía de cuestionármelo todo. Mi
cerebro tiene la idea de que jamás debe descansar, mis sueños son ventanas a más
preguntas, mis despertares me indican que ya puedo empezar a escribir y mis
momentos de distracción son una fuente de ideas nuevas.
Como
siempre una pregunta inicia mis reflexiones y no podía dejar pasar a los
profetas que tanto miedo y dudas han creado entre los mediocres e imbéciles, es
decir, la mayoría de la humanidad.
Los
profetas han sido por siglos, fuentes de consultas futuras. Hoy se presentan
ante nosotros de diferentes formas, oráculos, tarotistas, tiradores de cartas, horóscopos
en los periódicos, etcétera, y a pesar de que ya pasamos el siglo XXI, aun
continúan existiendo estos vendedores de humo.
Gitanos
sentados en plazas arrebatándoles el dinero a los necesitados de información futura,
haciendo preguntas tales como ¿me voy a casar algún día? ¿Cómo será el hombre
de mi vida?, y cosas por el estilo, prefiero saber los números de la lotería
local o si al llegar a mi casa hay pizza con coca-cola, yo apuntaría a
predicciones más humanas y prontas que situaciones que quizás no se den nunca.
Hace mucho
tiempo escuche por ahí que el fin del mundo llegaría en el año 2000, a menos
que yo me equivoque, hace rato que paso esa fecha. No contentos los profetas
con que el mundo no se haya terminado en ese año (cosa con la cual discrepo, yo
si estoy contento), se dieron a la tarea de justificar el por qué no se
destruyo el mundo en los años anteriormente predicho y comenzaron a decir que
las profecías habían sido mal interpretadas y fueron corriendo las fechas de
nuestra destrucción a gusto de cada “profeta”. Hoy parece ser, que la fecha
clave es el 2012, veremos a partir del primero de Enero del 2013 que nuevamente
esa fecha será movida por algún farsante del mismo nivel del Ravi shankar, Claudio
María Domínguez o Benedicto XVI, que no serán profetas, pero si estafadores de
la misma calaña, sino es que peor.
Aunque parezca contraproducente, los profetas
no me molestan, lo que me molestan son sus fans, que entregan dinero a personas
que no pueden hacer lo que dicen que hacen, no pueden predecir el futuro, no pueden
ver el día de mañana.
También
hay algo que me llama poderosamente la atención y es esa facilidad que tienen
no solo estos estafadores, es decir los profetas, sino también muchos medio de
comunicación (diarios, revistas, periódicos, programas de televisión) de
encontrar las coincidencias entre lo predicho hace muchos años con los hechos
que ya sucedieron, pero esto lo hacen después de que las cosas pasaron.
Mi
indignación es clara, eso espero por lo menos. Estas pocas líneas van dirigidas
a esos profetas vendedores de falsas esperanzas, pero también a todas sus
sucursales, la brujería, la magia negra, las sectas, los religiosos (curas,
predicadores, Papas), los políticos, los periodistas, todos pertenecientes a la
misma familia de carroñeros.
Pero me
hare eco de una gran verdad que dijo uno de los pensadores más grande de estos
tiempos, Homero Simpson en la que
habla de la mentira, pero se puede aplicar a las estafas, que no son otra cosa
que la mentira misma, pero más linda, como una mujer sin tetas, pero con ropas
que la hace parecer tetona.
“Para
que la mentira funcione se necesitan dos, uno que mienta y otro que crea”
Sergio
G. Selser
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