lunes, 19 de noviembre de 2012

Mamá, sálvame por favor


Apoye mi vaso de agua en la mesa de noche y apague la luz del velador. Deje la puerta de la habitación abierta y vi pasar a mi mamá por el pasillo del segundo piso.
Corría una brisa suave por entre las cortinas de mi ventana. La luz de la luna se escapaba y lograba entrar con cada bocanada de aire que llegaba a mi cara en intermitentes lapsos.
Los parpados me empezaron a pesar y el sueño bajo las persianas de mis ojos.
Alguien me tomo del brazo y me tiro de la cama. Mi corazón salto y se acelero en un segundo, mi asma no me dejaba respirar y mi garganta parecía cerrarse de a poco con cada bocado de aire que trataba de capturar.  Un sonido apagado vino desde muy dentro de mí y grito ahogadamente ¡Mamá! ¡Mamá!, nadie respondió. Mi brazo seguía en manos de no sé quien, su cara erra borrosa, pero su sonrisa…, su sonrisa era horrible, grande y aterradora, sus labios parecían llegar hasta sus orejas cuando sonreía, sonreía sin decir una sola palabra, solo sonreía y me miraba. Sus ojos anaranjados y negros, me miraba fijamente sin parpadear. Tome fuerzas de no sé dónde y volví a gritar ahogadamente ¡Mamá! ¡Ayúdame por favor! Y entonces mire a la puerta y ahí estaba mi mamá, mirando toda la escena sin hacer nada. Mi brazo me dolía mucho y ya casi no podía respirar. Estire mi otro brazo hacia la puerta para que mi mamá me sacara de allí, solo se dio media vuelta y desapareció en la oscuridad del pasillo. No pude hacer nada más que llorar y dejar que mi asma me libere de esa pesadilla.

Sergio G. Selser

No hay comentarios:

Publicar un comentario