martes, 28 de febrero de 2012

Arañas negras


Con sus ocho patas teje
la viuda negra sus redes
con sus ojos los engaña
para que a cenar con ella te quedes

Los huéspedes irán pasando
uno a uno a su morada
ella los ira recibiendo
contenta y encantada

Con seda los ira abrigando
para hacer placentera su estadía
todos cenaran con ella
pero nunca verán el brillo de un nuevo día

Sergio G. Selser

lunes, 27 de febrero de 2012

A las moscas


En una hora una década
en un día una vida
una semana es eterna
para quien vive un solo día.

Sergio G. Selser

sábado, 25 de febrero de 2012

Quien dijo que el amor y el odio son sentimientos opuestos


Y ahí me encontraba, con el arma aun en mi mano, mirando el cuerpo de mi mujer cubierto de sangre,  las sirenas de la policía acercándose cada vez más. ¿Y todo esto por qué? Solo por no decirnos las cosas cuando debíamos, dejando que se sumen unas con otras.
Se escuchó el frenar de un auto. Una voz me gritaba algo que no entendía. Un golpe en la puerta y miles de pasos que parecían seguirse unos con otros se acercaban a mí. Una luz brillante me dio justo en el rostro.
-         ¡Suelte el arma! - Me grito no sé quien.
Lo mire y miré a mi mujer, con todo ese amor que siempre le tuve, todo ese inmenso amor que se había evaporado en tan solo un segundo. Volví a mirar al policía y en la mirada él pudo ver lo que ya sabía.
-         No quería que terminara así -. Dije y puse la pistola en mi cien mientras que con la otra mano señalaba a mi compañera de siempre.
-         Lo sé. Solo sucedió- El oficial, trató de calmarlo con la voz más tranquila que pudo.- Déme el arma y conversemos un rato.
No hubo conversación, solo un ruido infernal, un destello y otro cuerpo para llevar a la morgue.

Sergio G. Selser

jueves, 23 de febrero de 2012

El comprador de almas


Debajo de todos te encuentras
tentando a ingenuos viajantes
a entregar su alma sagrada
a el rey de los maleantes.

Promesas fantásticas serán
parte de tu repertorio
con sangre los harás firmar
el contrato de su petitorio.

Riquezas y fama serán
los deseos más codiciados
sus almas ya están perdidas
antes de ser entregados.

Sergio G. Selser

domingo, 19 de febrero de 2012

Letras en la sopa


La sopa de letras era uno de mis pasatiempos favoritos. Tirada en la cama con un lápiz en la mano una a una iba encontrando las palabras y encerrándolas en un círculo de grafito. Al final de cada sopa de letras y con las palabras encontradas se formaba una frase. Por lo general eran como una mini historia de algún famoso de la televisión o de algún escritor.
Faltándome poco para el final, trate de adivinar lo  que decían esas palabras para ver si de esa manera lo podía terminar más rápido, no me apuraba nada, pero me encantaba empezar uno nuevo. La última palabra apareció y agarre un papel en blanco para armar la frase. Casualmente el nombre de mi hija y su apellido de casada, coincidían con los de una actriz, así que no reparé en ello. Seguí anotando una a una todas las palabras en mi hoja y al final leí la frase. Mire el diario y el reloj y salí corriendo. Tomé el teléfono y marque el número de la casa de mi hija. Sonó varias veces y nadie contestó. Agarré mis llaves y salí de mi casa. No recuerdo si cerré la puerta. Ella vivía a tres cuadras de allí. Mis piernas me dolían muchísimo, apenas si me podía mantener en pie. Llegue a su casa y me asomé por una de las ventanas laterales y ahí estaba, tirada en el sofá del living con un hombre que la estaba ahorcando, tomé la pala del jardín y entré por la puerta de atrás, yo tenía llave. Me acerqué muy silenciosamente y de un solo golpe le abrí la cabeza a aquel que se quería aprovechar de mi niña. La sangre salpicó por todos lados y él cayó muerto instantáneamente.
Después de que mi hija recuperó la respiración y luego de un largo abrazo, me preguntó como había llegado hasta su casa en ese preciso momento. Saqué de mi bolsillo el papel que tenía en el que había anotado las palabras de la sopa de letras que estaba haciendo.
Mirta Buster D. Era el nombre de la actriz que salía, E.T. era el nombre del extraterrestre más famoso de la televisión. Marte, el nombre de un planeta. Julio es el nombre de un mes que también se usa como nombre de una persona en género masculino. Sexto era el apellido de un cantante y nueve once era la fecha de la caída de las torres gemelas. Todo junto decía:

“Mirta Buster D. E.T Julio sexto nueve once.
Al mirar el diario vio que la fecha decía Julio 6 y al ver la hora en el reloj eran las 21:05 
Sergio G. Selser 

miércoles, 15 de febrero de 2012

Thanks to me (gracias a mi)




Lluvia torrencial. Rayos y relámpagos golpeando fuera del galpón donde me encontraba. Ahí estaba yo, arrodillado con las manos sobre mis rodillas y los dedos entrelazados rogando que sucediera algo que me salvara pero al mismo tiempo, rendido y  entregado.
-¿Cómo llegue a esta situación?- Me preguntaba una y otra vez.
Un hombre alto, calvo y de mirada sin alma me apuntaba a la cabeza con su revolver, esperando recibir esa llamada a su celular que le ordenaría que jale el gatillo.
De repente, el teléfono suena. La figura de un hombre con un arma en la mano se desdibuja en el contorno del marco de la entrada al  galpón donde nos encontrábamos. Se acercó a nosotros, puso su arma en la cabeza de mi futuro asesino y le voló los sesos. Cayó inmediatamente y aun con esa expresión de nada en su rostro. Levanté la vista, miré quien era el hombre misterioso, no podía creer lo que veía, era yo. No supe qué decir o decirme. 
Me di media vuelta y me fui, con el arma en la mano, dejándome aun con las manos en las rodillas y los dedos entrelazados, dándome una nueva oportunidad en esta vida.
Sergio G. Selser

sábado, 11 de febrero de 2012

Oda a Benedicto


Se cree dueño de la religión
y piensa que el es la ley
tocado por la mano de Dios
camina como si fuese un rey

Nunca mira a sus fieles
ni les otorga esperanzas
habla sin decir nada
solo con palabras no alcanza

Su morada tiene en sus techos
millones en oro de colores
los adornos sanarían a muchos
de sus fieles, sus dolores

Cenara tranquilo por las noches
sin pensar en el sufrimiento
de aquellos que no cuentan con nada
ni siquiera para los alimentos

Saldrá al balcón a pregonar
la palabra de Dios sin pensarlo
nos hará culpables de todo
pero él, "sabrá perdonarnos"

En el nombre del padre hablara
al hijo también nombrara
el espíritu santo será
quien cierre este farsa al orar

Sergio G. Selser

martes, 7 de febrero de 2012

Solo un viejo



Las cuatro treinta de la madrugada. Hacía frió, la brisa fresca golpeaba suavemente mi rostro cansado, yo la disfrutaba con los ojos cerrados.  Sentado en la estación, esperando a que llegue el tren, hice un repaso de mi vida. Recordé cuando era joven y recién me casaba, cuando llego mi primer hijo y la noticia del segundo. Hoy estoy aquí solo, ya no soy joven, mi mujer hace rato que partió y mis hijos… bueno no tienen tiempo de ocuparse de un viejo. El suave rugir de las ruedas del tren acercándose a la estación me trajo de nuevo a la realidad. Me pare y pase mi bastón a la mano derecha. Camine unos pasos y dejé que ese tren que no paraba en esa estación, se lleve con el todas mis penas.

Sergio Selser