domingo, 26 de mayo de 2013

Ser yo o no ser yo

Como he explicado en alguna ocasión, mi vida ha sido (y sigue siendo) extraña. Mi cerebro no me da descanso ni siquiera dormido.
He sido cuestionado en muchos aspectos, laboralmente, afectivamente e intelectualmente, pero es en este último donde me centrare.
Según algunos (no daré nombres) mi capacidad reflexiva o de análisis carece de vocabulario, para otros, yo no soy un filosofo (cosa que considero ser)  para otros más, debería leer aún más de lo que leo para así poder contar con el apoyo de lo dicho por los “grandes pensadores” del pasado, como si me importara la opinión de un tipo que está muerto. No es que no valore lo escrito por alguien más, sino que yo le doy valor a lo que yo digo y pienso primero y luego (y si es que me queda espacio), comento lo dicho por tal o cual pensador, escritor o dibujo animado.
La verdad es que creo que aquellos que me suelen atacar, o, carecen de pensamiento propio, o les genero algún tipo de envidia y no son capaces de aceptarlo.
Mi profesora de filosofía es una de las que cree que para ser filosofo hay que estudiar filosofía y tener el título universitario que acredita esto, yo creo que con lanzarse a pensar y cuestionar cual niño de cinco años, alcanza y sobra para esta tarea.
No me importa que me ataquen, dependiendo del humor con el que cuente en el momento de los disparos, me defiendo o los dejo pasar, es decir que, si mi atacante es una persona con buenos argumentos y pensamiento propio y no empieza a decir:               –“como dijo una vez…”- y cree que con robarle la frase a otro puede pasar por inteligente, le hago un poco de batalla, pero si veo que es un estúpido y mis carga de argumentos no va a tener destinatario (solo por su imbecilidad innata), prefiero ahorrarme la saliva y ocuparla en besar a una bella muchacha.

Pero espero que este tipo de personas no deje de atacarme, como bien digo en el titulo de esta reflexión, le dan material a este hermoso filósofo pensador independiente, carente de vocabulario.
(Qué difícil es ser sarcástico en letras)


Sergio G. Selser

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Hago lo que me gusta o qué? (Carpe diem: aprovecha el día)


La vida parece estar dividida en dos. Los que no hacen lo que les gusta y los que hacen lo que les gusta.
La ciencia esta dentro de mis hobbies favoritos, pero fue la física quien me brindo más conocimientos.
Un amigo mío llamado Roberto Marago, me dijo sabiamente una vez  –“Quien no comprende los conceptos básicos de la Física, no puede comprender nada”-.
Sabias palabras, y es una verdad que yo defenderé.
La Física se divide también en física cuántica y cosmología. La física cuántica se empleaba para explicar lo más pequeño del universo (partículas, átomos, qubits, etcétera) y la cosmología se aplica a lo más grande del universo (estrellas, galaxias, constelaciones, etcétera).
Teniendo en claro lo más pequeño existente y medible y lo más grande de nuestro universo, me da un claro parámetro de nuestra importancia en esta vida. Nuestro planeta es relativamente joven en comparación con la existencia del universo y es un punto ínfimo en el maravilloso cosmos. Para darles una idea, ponga un granito de azúcar en el suelo y parece lo más lejos posible que pueda sin perder de vista el grano de azúcar. Cuando lo haya hecho de dos pasos más hacia atrás siempre teniendo en cuenta donde está el grano de azúcar aunque ya no lo pueda ver. Bueno así es el tamaño a escala de nuestro planeta y dentro de ese grano de azúcar estamos nosotros, millones y millones de personas.
Un pequeñísimo granito de azúcar contiene en su interior millones de átomos, entonces teniendo en cuenta estas dos escalas, nuestra existencia no tiene relevancia en el contexto universal. Si alguien muere, sea quien sea, no tiene influencia en el universo ni cambia nada.
Pero si hay influencia en nosotros, los que habitamos nuestro pequeño grano de azúcar, es decir nuestro planeta. Si muere una celebridad, conmocionara a muchos y cambiara el rumbo de sus vidas.
Entonces ¿Qué se debe hacer? ¿Lo que nos gusta o no?
Mi respuesta es que siempre hay que hacer lo que nos gusta y lo que tenemos ganas, siempre y cuando no interfiera en la vida de nadie que no sea la de uno mismo. La vida es una sola, si quiere dedicar su vida a fabricar su propio infierno, trabajando en el lugar que odia, comiendo las cosas que no le gusta y lo peor, acostándose con la persona que no aman, bueno, haya ustedes, para mí eso es una porquería.
El titulo de esta reflexión, es una máxima en latín que significa “aprovecha el día”, pero esto esta aplicado a todos los conceptos de la vida, es decir, aprovechar cada cosa que hacemos, disfrutar de ese café con leche calentito,  de esas tostadas bien crocantes con mermelada, de leer un libro en la cama, de ir a trabajar y conversar con los compañeros de trabajo, es decir, darle una emoción particular y única a cada momento ya que será irrepetible.
Aprovechen el día y disfruten cada segundo, cada beso que den, que sea como el primero, cada abrazo que brinden que sea como si fuese el último, cada sonrisa que regalen que sea la mejor de todas.
 Así es como creo yo que se debe vivir, pero en muchas ocasiones hay que ir contra la corriente, huir de las garras de la sociedad y el costumbrismo barato que nos atrapa y nos manda a formar una familia, comprar una casa y tener un auto, aun cuando nosotros o nuestra mente nos quiere llevar para otro lado.

El arte es un <<carpe diem>> constante y los artistas, sus generadores universales.

Sergio G. Selser 

martes, 14 de mayo de 2013

De soberbio…, no tengo nada


…y el nuevo gerente entro por la puerta de la fabrica. Todos nos volteamos para ver quién era, o mejor dicho, como era. Nos miro como cuando se mira hacia abajo desde el techo de una casa. Esa cara de asco me quedo grabada en las retinas de mis ojos.
Comenzó a hablar sin presentación alguna, sin un saludo previo, como si todos tendríamos que saber quién era él, claro que lo sabíamos, pero esa no era la cuestión.
-          Espero que acaten mis órdenes sin cuestionamientos, porque acá yo soy el ¡GERENTE! Y soy el que más sabe de esto.
Desde el fondo una pequeña y lejana sonrisa se oyó. Todos volteamos a de quien provenía esa risa. El Gerente levanto la cabeza y señalo con el dedo índice y dijo:
-          ¿Cuál es su nombre muchachito? ¿Qué es lo que le parece tan gracioso?
De a pequeños pasos se fue acercando un hombre bajito, de aspecto simple y un poco regordete.
-          Usted ¿le conoce a esa máquina grandota de aya  er la esquina?- Pregunto el hombrecito, pronunciando pesimamente la mayoría de las palabras.
-          Claro es una Ruber 2020 de doble dispositivo encadenado de interfaces simples  inventado y desarrollado por Ernest Ruper – y puso nuevamente esa cara de… sobrado que me hace hervir la sangre. 
-          Y usted señor “gerente” ¿le sabe destrabar cuando se atranca?
-          Por supuesto, para eso soy ingeniero mecánico. A ver, córranse de mi camino y les mostrare.
Se acerco a la maquina <<atrancada>> la miro de arriba abajo y presiono unas teclas, apretó unos botones y movió unas palancas, nada paso, la maquina seguía atascada.
El gerente se remango la camisa, volvió a apretar más botones, a mover más palancas, y entonces… nada de nuevo. Enfurecido, el gerente se saco la corbata se desabrocho los botones de la camisa, tecleo más teclas, apretó más botones y jalo más palancas y nada sucedía. Los murmullos y las miradas estaban dirigidos a la cara del gerente.
El hombrecito camino despacio con un palo de escoba en la mano, todos los ojos estaban puestos sobre él. Le puso una mano en el hombro de aquel agotado gerente, lo movió hacia un costado y metió el palo en un engranaje que siempre se corría de lugar y entonces la Ruber 2020 de doble dispositivo encadenado de interfaces simples inventado por Ernest Ruper comenzó a funcionar.

Sergio G. Selser

domingo, 5 de mayo de 2013

¿¡Qué cambie mi forma de ser!? Mejor, cámbienla ustedes


Creo haber comentado en alguna oportunidad, que mi cerebro no me ha dado ni un segundo de descanso, siempre analizando todo y cuestionándolo todo también. Rebelde por naturaleza este hermoso muchacho que escribe siempre tuvo la misma conducta. En la escuela, no había una sola semana en la que citaran a mis padres para hablar de mi conducta. He tenido que cambiar de escuela para evitar que me expulsen y abandone la escuela secundaria (que luego de adulto termine), supongo que por rebelde o por vago, aun no lo decido.
Como he sido atacado en mi carencia de humildad o de supuesta inmadurez, también lo he sido en lo restante de mi personalidad, ¿Cuántas veces me habrán dicho que cambie mi forma de ser? En general quienes me han hecho la propuesta de cambio han sido personas que me conocen muy poco, pero creen conocerme mucho, alentados por esas frases mediocres y estúpidas disfrazadas de súper poderes: -“yo veo a alguien y enseguida se si debo confiar”- , o la otra más ridícula aun: -“yo miro a alguien a los ojos y ya puedo saber cómo es”-. Evidentemente tengo que cambiar, pero cambiar a la gente con quien me rodeo.
Una vez en una conversación me dijeron que no era bueno que yo sea tan poco humilde, egocéntrico, sobrador, y no recuerdo cuantos “simpáticos” calificativos más, que debería cambiar mi actitud de sabelotodo, claro está que no le hice caso, y argumente que lo más saludable, rápido y fácil era que toda la humanidad cambiara, en  vez de ser yo solo el que deba hacerlo, por una razón perfectamente válida, <<NO QUIERO>>.
Estoy arto de aquellos que te quieren mostrar “como se debe vivir” o peor aun “como se debe ser”, imbéciles, mediocres y estúpidos que a penas pueden con sus patéticas vidas de matrimonios infelices, familias divididas, y amistades de cartón, que no saben cómo deben tratar a sus mujeres, o mujeres que hablan mal de sus hombres, pésimos padres y horrendos como hijos o hermanos.
Bueno, no sé si quedo claro la idea, por lo general, quienes me dicen que debo cambiar son aquellos que no pueden manejar su vida, entonces van por ahí diciéndole a la gente como es que deben hacer las cosas, cosas que ellos mismos no pueden implementar y un ejemplo claro es el Facebook o twiter en donde constantemente suben frases que “reflejan” el pensamiento de estos seres que quieren cambiar la vida de todo el mundo y ni siquiera lo pueden hacer con la suya propia.

A todos ellos, a todos esos malos concejeros les recomiendo antes de hacer su próxima sugerencia, analicen sus paupérrimas vidas primero antes de brindar algún concejo, luego mejoren sus asquerosas almas y por último, “VAYANSE A LA MIERDA”.

Sergio G. Selser