Creo haber comentado en
alguna oportunidad, que mi cerebro no me ha dado ni un segundo de descanso,
siempre analizando todo y cuestionándolo todo también. Rebelde por naturaleza
este hermoso muchacho que escribe siempre tuvo la misma conducta. En la
escuela, no había una sola semana en la que citaran a mis padres para hablar de
mi conducta. He tenido que cambiar de escuela para evitar que me expulsen y abandone
la escuela secundaria (que luego de adulto termine), supongo que por rebelde o
por vago, aun no lo decido.
Como he sido atacado en mi
carencia de humildad o de supuesta inmadurez, también lo he sido en lo restante
de mi personalidad, ¿Cuántas veces me habrán dicho que cambie mi forma de ser?
En general quienes me han hecho la propuesta de cambio han sido personas que me
conocen muy poco, pero creen conocerme mucho, alentados por esas frases
mediocres y estúpidas disfrazadas de súper poderes: -“yo veo a alguien y
enseguida se si debo confiar”- , o la otra más ridícula aun: -“yo miro a
alguien a los ojos y ya puedo saber cómo es”-. Evidentemente tengo que cambiar,
pero cambiar a la gente con quien me rodeo.
Una vez en una
conversación me dijeron que no era bueno que yo sea tan poco humilde,
egocéntrico, sobrador, y no recuerdo cuantos “simpáticos” calificativos más,
que debería cambiar mi actitud de sabelotodo, claro está que no le hice caso, y
argumente que lo más saludable, rápido y fácil era que toda la humanidad
cambiara, en vez de ser yo solo el que
deba hacerlo, por una razón perfectamente válida, <<NO QUIERO>>.
Estoy arto de aquellos que
te quieren mostrar “como se debe vivir” o peor aun “como se debe ser”, imbéciles,
mediocres y estúpidos que a penas pueden con sus patéticas vidas de matrimonios
infelices, familias divididas, y amistades de cartón, que no saben cómo deben
tratar a sus mujeres, o mujeres que hablan mal de sus hombres, pésimos padres y
horrendos como hijos o hermanos.
Bueno, no sé si quedo
claro la idea, por lo general, quienes me dicen que debo cambiar son aquellos
que no pueden manejar su vida, entonces van por ahí diciéndole a la gente como
es que deben hacer las cosas, cosas que ellos mismos no pueden implementar y un
ejemplo claro es el Facebook o twiter en donde constantemente suben
frases que “reflejan” el pensamiento de estos seres que quieren cambiar la vida
de todo el mundo y ni siquiera lo pueden hacer con la suya propia.
A todos ellos, a todos
esos malos concejeros les recomiendo antes de hacer su próxima sugerencia,
analicen sus paupérrimas vidas primero antes de brindar algún concejo, luego
mejoren sus asquerosas almas y por último, “VAYANSE A LA MIERDA”.
Sergio G. Selser
No hay comentarios:
Publicar un comentario