jueves, 8 de noviembre de 2012

Sí, soy gay ¡¡¡¿y qué?!!!


Cuando era chico había ciertos temas que no se tocaban jamás. Mis padres esquivaban mis audaces preguntas diciendo que cuando sea grande lo iba a entender.  Claro que yo no quería esperar, mi memoria es frágil y seguramente que para cuando yo alcance la adultez, esas preguntas se esfumarían.
Uno de los temas más controversiales era la homosexualidad. En mi barrio vivía una pareja de travestis o transexuales, hombres vestidos como mujeres, con el pelo largo y maquillados. Me llamaban la atención y no podía entender que era lo que sucedía. A medida que iba creciendo me fui dando cuenta de lo que pasaba.
Como ya era sabido por mí, no podía esperar por las respuestas de los adultos, padres, madres y mucho menos maestros o profesores (menciono a los dos porque nunca supe la diferencia), así que me aboque a la tarea de querer saber que hacía que una persona de un sexo, le gustara otra del mismo sexo. Obviamente desde un punto de vista heterosexual como el mío, esas respuestas no iban a ser fáciles de encontrar, pero tuve suerte de tener a lo largo de mi vida amigos gay que me ayudaron en este camino.
Les pregunte cuales eran las preguntas más frecuentes que les solían hacer las personas cuando se enteraban de que eran homosexuales, y me dijeron que siempre rondaban en las mismas, una era quien hacia el papel de hombre y quien el de mujer, y la segunda era como es que se volvieron gay, como si fuese que uno se lo contagia cual gripe. La verdad es que los gay, transexuales, etcétera, merecen toda pero toda mi admiración, tener que lidiar con personas que evidentemente son unos estúpidos todos los días, es algo que hay que aplaudir. ¿En qué mente puede caber ese tipo de preguntas? La respuesta es simple, en la de unos imbéciles.
Pero, a pesar de que me enojo, responderé a las dos preguntas frecuentes antes mencionadas, para que así puedan abrir sus cabezas un poco y entiendan que el amor, la pasión y todas esas emociones indescriptibles e intangibles, no difieren entre los heterosexuales y los homosexuales.
Primera pregunta:
¿Quién toma el rol de hombre entre dos mujeres y quien toma el papel de mujer entre dos hombres?
La pregunta en si me parece innecesaria, pero prometí responderlas y la respuesta es simple, nadie. Así es, nadie hace el papel de hombre entre dos mujeres y nadie hace el papel de mujer entre dos hombre. No hay roles, las mujeres actúan como mujeres y los hombres como tales. Es verdad que vemos mujeres con actitudes varoniles en ciertas ocasiones, pero eso no las transforma en hombre, y es igual a la inversa.
Segunda pregunta:
¿Cómo es que se volvieron gay?
Esta pregunta es más estúpida que la anterior. Parece que algunas personas tienen la idea de que uno se contagia de esto.
Una vez vi en televisión una entrevista que le hicieron a un muchacho homosexual, la periodista le pregunto –“si tuviese la oportunidad de volver a nacer, tomando en cuenta que le gustan los hombres, ¿elegiría ser mujer?- Se noto en los ojos del muchacho las ganas de darle una patada a la periodista, pero se contuvo, y con total integridad y serenidad le contesto: -“no, elegiría nacer hombre, y ser gay nuevamente”-. Fantástica respuesta.

¿En qué siglo vivimos que aun existe la caza de brujas? Dejémonos de ser tan cerrados y tan idiotas y apoyemos el matrimonio gay, y brindémosle la posibilidad de la adopción sin discriminación, sometiendo a las parejas dispuestas a adoptar, a que pasen los mismos rigurosos exámenes que las parejas heterosexuales.

Sergio G. Selser

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