lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Yo te discrimino? Si, y con eso ¿Qué?


He escuchado hablar del tema de la discriminación con una impunidad vomitiva, pero como siempre me dedique a reflexionar, me siento por un momento o agarro mi yo-yo y camino mientras voy pensando. Como siempre tras un pensamiento, viene una pregunta de esas complicadas ¿es malo discriminar? Para definir si es malo o no, primero debemos ir a la raíz, definir que es discriminar.
Ante cualquier problema o situación uno siempre discrimina, al tomar una decisión y optar por una sobre un abanico de posibilidades y respuestas, estamos discriminando a aquellas que no fueron seleccionadas. Al igual que en una entrevista de trabajo al que se postulan varios candidatos, se debe de volcar por uno solo y con una o unas determinadas características, es decir, que podríamos poner a la palabra discriminación como un sinónimo de decidir. Siguiendo esta línea, podremos entender de forma fácil que las decisiones se toman al momento de tener que resolver un problema, pero la discriminación parece ser que arranca antes de un inconveniente o situación. Antes de que alguna propuesta llegue, se decide si va a ser aceptada o rechazada.
Hay personas que suelen utilizar la frase –“yo con un negro no saldría nunca”- o –“jamás saldría con un gordo”-, antes de que cualquier negro o gordo se lo proponga.
Me parece que anticiparse a los hechos de esta índole raya más en el prejuicio que en la discriminación en sí.
En la película “El libro de la Selva de Disney”, hay un fragmento donde se van llevando a Mougli a la aldea de los humanos (ya que él era un cachorro humano) y Baloo (el oso amigo de Mougli) no quería dejarlo ir. Baguira la pantera que completaba el trió le dice a Baloo en un intento de explicarle que cada uno debía estar con los de su especie:
-“cada oveja con su pareja”-, obviamente el oso no entendió lo que quiso decir la pantera, así que intento con otra frase y le dice nuevamente al oso: -“mira, tu eres un oso ¿verdad?, y no saldrías con una pantera”- a lo que Baloo respondió sabiamente:
-“yo no lo sé, hasta la fecha, ninguna pantera me lo ha propuesto”-.

Si hemos de discriminar, hagámoslo después de que algún negro o gordo, o judío nos proponga algo, decidir de antemano por el solo hecho de que alguien pertenece a un grupo o etnia a la cual no se le permitió decidir si quería entrar o no, me parece de imbécil, estúpido e idiota, y si no les gusta, bueno, acá tienen alguien más para poner en su lista de discriminación.

Sergio G. Selser

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