He escuchado hablar del
tema de la discriminación con una impunidad vomitiva, pero como siempre me
dedique a reflexionar, me siento por un momento o agarro mi yo-yo y camino
mientras voy pensando. Como siempre tras un pensamiento, viene una pregunta de
esas complicadas ¿es malo discriminar? Para definir si es malo o no, primero
debemos ir a la raíz, definir que es discriminar.
Ante cualquier problema o
situación uno siempre discrimina, al tomar una decisión y optar por una sobre
un abanico de posibilidades y respuestas, estamos discriminando a aquellas que
no fueron seleccionadas. Al igual que en una entrevista de trabajo al que se
postulan varios candidatos, se debe de volcar por uno solo y con una o unas
determinadas características, es decir, que podríamos poner a la palabra
discriminación como un sinónimo de decidir. Siguiendo esta línea, podremos
entender de forma fácil que las decisiones se toman al momento de tener que
resolver un problema, pero la discriminación parece ser que arranca antes de un
inconveniente o situación. Antes de que alguna propuesta llegue, se decide si
va a ser aceptada o rechazada.
Hay personas que suelen
utilizar la frase –“yo con un negro no saldría nunca”- o –“jamás saldría con un
gordo”-, antes de que cualquier negro o gordo se lo proponga.
Me parece que anticiparse
a los hechos de esta índole raya más en el prejuicio que en la discriminación
en sí.
En la película “El libro
de la Selva de Disney”, hay un fragmento donde se van llevando a Mougli a la
aldea de los humanos (ya que él era un cachorro humano) y Baloo (el oso amigo
de Mougli) no quería dejarlo ir. Baguira la pantera que completaba el trió le
dice a Baloo en un intento de explicarle que cada uno debía estar con los de su
especie:
-“cada oveja con su
pareja”-, obviamente el oso no entendió lo que quiso decir la pantera, así que
intento con otra frase y le dice nuevamente al oso: -“mira, tu eres un oso
¿verdad?, y no saldrías con una pantera”- a lo que Baloo respondió sabiamente:
-“yo no lo sé, hasta la
fecha, ninguna pantera me lo ha propuesto”-.
Si hemos de discriminar, hagámoslo
después de que algún negro o gordo, o judío nos proponga algo, decidir de
antemano por el solo hecho de que alguien pertenece a un grupo o etnia a la
cual no se le permitió decidir si quería entrar o no, me parece de imbécil,
estúpido e idiota, y si no les gusta, bueno, acá tienen alguien más para poner
en su lista de discriminación.
Sergio G. Selser
no me gusta.
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