martes, 4 de junio de 2013

Soy igual a ti, pero discapacitado

La discapacidad es una cuestión un tanto rara para mí. Personas que padecen (en el caso de que para ellas sea un padecimiento) limitaciones físicas o mentales. Pero me llama más la atención es el resto del contexto. Personas que exigen igualdades de derechos, cosa que apoyo, pero que para este reclamo apelan a cuestiones con las cuales no cuentan, por ejemplo, si alguno esta en silla de ruedas le grita a la comunidad que necesita una rampa para poder moverse “como cualquier persona normal”, lo cual no es real. Si entendemos por normalidad lo habitual, claro está. Las personas que caminan parecen ser normales y las que no lo hacen caen dentro del rango de discapacitado.
Pareciera ser que la no posibilidad de realizar determinadas cosas lo cataloga a alguno como discapacitado, pero acá viene la fantástica pregunta ¿Qué es ser discapacitado?
Si bien una persona en silla de ruedas no puede correr una maratón, tampoco lo hace un gordo. Si una persona ciega no puede cruzar sola la calle, tampoco lo hace un niño de 5 años. Una persona que mide 1.80 metros y tiene un solo brazo no puede jugar al básquet, tampoco lo puede hacer uno que mida 1.45 contando con ambos brazos.
La discapacidad como yo lo veo es la imposibilidad de realizar determinados actos, pero en ese caso podríamos catalogar de discapacitados a aquellos que no puedan realizar una ecuación matemática, aun contando con todas sus neuronas y siendo catalogadas como “normales”. También a aquellos que lean mal, a los que no puedan aprender otro idioma, etcétera.
Según lo veo, todos somos discapacitados en más de un área, pero pareciera ser que solo la discapacidad visible es la que se toma en cuenta.

Yo por mi parte me adjudico discapacitado. Orgulloso discapacitado, soy pésimo e inútil en tantas cosas que no sé cómo es que aun paso por una persona "normal".


Sergio G. Selser 

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