Veneno que
entras despacio
inundando
mis pulmones
te llevas
de a poco mi vida
con bocados
de ilusiones.
Alegras mis
tardes solitarias
haciéndome compañía
con humos
dibujo en el aire
infinidad
de melodías.
Los sonidos
se transforman
en olores
muchas veces
los olores
son visiones
de sonidos
que florecen
Mi otro yo
se desprende
y se ríe a
carcajadas
el otro
llora lagrimas
de otras
vidas pasadas
Al final me
vuelvo uno
y cierro
mis ojos con calma
con una
sonrisa en la boca
y una
lagrima en el alma.
Sergio G. Selser
Sergio G. Selser
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