He visto en algunos casos
(sobre todo en mujeres) cambios repentinos, se cambian el peinado o el color de
pelo, cambian el vestuario o los muebles, eso es un claro indicio de que
necesitan de forma urgente un cambio de vida. La rutina es la enemiga numero
uno de las relaciones y por lo tanto ahí es donde atacare, y solo hay un único
culpable en esto, LOS HOMBRES.
El hombre es un ser de
rutinas, podría hacer lo mismo desde que nace hasta que se muere, no le gustan
los cambios, pero la mujer no es igual, le gusta la aventura, el constante
cambio, la rutina la mata de a poco y con ella cualquier tipo de deseo. Se
empieza a dejar estar, se depila poco y nada, deja que los kilos extras se
apoderen de ella y se empieza a descuidar. Siempre que veo a una mujer
malhumorada a la que habitualmente se la considera una “mal atendida”
(obviamente sexualmente), hay un solo culpable, su marido o su novio. Ante
cualquier tipo de histeria femenina yo siempre acuso a su pareja.
La mujer es extremadamente
simple, solo quiere ser amada, necesitada y
única, para esto es imprescindible tener a su lado un hombre, pero no
basta con contar con un apéndice colgando de entre las piernas, cuando hablo de
un hombre digo a un hombre en todos los aspectos.
Un hombre tiene que tener
seguridad en cada acción que toma, en cada paso que da, es decir, que tiene que
mostrar seguridad en todo, cuando habla, cuando camina, cuando trabaja, cuando
decide. Y no solo debe ser el macho que grita y se pelea en la calle, también
en el habiente domestico, debe, sin duda, mostrarle a su dama que es él el
único que la va a cuidar como corresponde, debe saber lavar la ropa, planchar,
lavar platos, barrer, etcétera, debe conocer todos los aspectos del orden
domestico y a su vez colaborar con ellos, para hacer sentir a su pareja que
esta con un verdadero hombre y que la va a proteger en todo.
El hombre es quien lleva
la dirección de la casa, es él quien debe decidir que cuentas se deben pagar y
en qué orden, será el primero en levantarse a la noche si uno de sus hijos se
siente mal, o llora o quiere agua.
A la hora del sexo, debe
ser el hombre quien tome la iniciativa, cumplir TODAS las fantasías de su mujer
y brindarle todas las caricias y besos que les sean requeridos y obviamente,
luego del sexo, debe cerrar con un rico chocolate o una suave ducha juntos y un
agradable abrazo mientras conversan delicadamente.
Un hombre debe escuchar a
su mujer, pero no solo verbalmente, ellas hablan mucho sutilmente, debe saber
entender cuando necesitan un abrazo, un silencio, una palabra de comprensión o
de apoyo. Estar atentos a cuando se cambian el peinado, cuando se compraron
ropa nueva, etcétera.
Bueno, si todo esto les
parece mucho a los hombres, no tengan novia ni se casen, cómprense una muñeca
inflable y no jodan.
Hay una frase que me la
dijo mí hermana y dice así:
“No se te agranda el pene por pegarle a tu
mujer ni se te achica por lavar los platos”.
Sergio G. Selser
jajajjaj muy lindo y divertido!!!!!! me reí mucho...
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