Como es habitual en mi, hablare de un tema delicado con
la violencia que ya caracteriza mis escritos y sin medirme en cuanto a mis
pensamientos. Lo lindo de ser adulto (creo que debe ser lo único lindo) es
poder decir lo que se piensa sin necesidad de tener que tener cuidado de las
palabras que uno emite como cuando uno es chico y lo retan si dicen “mierda” o
“puto” o cualquier tipo de las
denominadas <<malas palabras>>, pero los adultos pueden decir
guerra, hambre, maltrato infantil con total soltura y no ubican a estos
conceptos dentro del rango de las malas palabras.
Ser padre (me han dicho quienes dicen serlo) es una de
las mejores cosas que te pueden pasar, tener hijos entra dentro de las tres
cosas que se deben hacer antes de morir, las otras dos son, plantar un árbol y
escribir un libro, no se quien es el pelotudo que invento esto, pero se suele
seguir esta regla sin mayor análisis y los imbéciles largan esta perorata
económica en charlas “filosóficas” de bajo nivel.
Pero ser padres implica una responsabilidad mayor que la
de solo enviar a sus crías a la escuela, darles de comer y vestirlos, hay un
mundo aparentemente desconocido por los engendradores de vida; un mundo de
sentimientos y pensamientos por parte de los hijos que parecen ser ajenos al
conocimiento de la gran mayoría de los padres.
Seguro que muchos de ustedes habrán conocido o habrán
escuchado en alguna oportunidad, de alguna persona que es depresiva, o algún
caso de suicidio, o personas que son malas sin necesidad, etcétera, y que
muchos han recurrido a psicólogos o psiquiatras sin encontrar en ellos ninguna
respuesta de donde provienen sus problemas, como es obvio, la mayoría de ellos,
proviene o se genero en su niñez. Padres que no saben escuchar a sus hijos, o
peor, padres que no le interesa escuchar a sus hijos, que no se preocupan por
saber que piensan o que sienten. Padres que toman decisiones individuales en
“POS” del beneficio familiar, pero en realidad es solo es pos del beneficio
personal. Familias que se mudan de ciudad porque su papá consiguió un mejor
empleo, y despojan a sus retoños de amigos de quien sabe cuántos años de
amistad, de novias o amores juveniles sin mayor consideración que la de su
propio bienestar. Te mudan de barrio y de escuela con la excusa de mierda y la
frase de porquería que la acompaña: -“acá vas a hacer nuevos amigos”- como si a
uno le interesara hacer nuevos amigos, cuando los antiguos o los de siempre son
con quienes uno a vivido las mejores aventuras.
A estos padres de bajo presupuesto, les envió toda mi ira
irracional, bien les daría una enorme patada en el culo para que reaccionen y
vean, y escuchen, y pidan las opiniones de sus hijos y que analicen la
situación y comprendan que por un “bienestar” momentáneo pueden causar un mal
mucho mayor. He escuchado en muchísimas conversaciones, hombre y mujeres
recordando amores juveniles desechos por la imbecilidad y estupidez de algún
padre o madre que no lo supo escuchar o entender en el momento adecuado.
Seguro estos padres saldrán con la baratísima excusa de
que hay ocasiones en que se deben tomar decisiones difíciles y que duelen; ¡ARTO
Y CANSADO! me tienen con estas bifurcaciones argumentativas y escapes por el
solo hecho de creer que hacen lo correcto cuando no se tomaron el tiempo para
conocer a sus hijos.
Si no están dispuestos a hacerse cargo de todo el
conjunto de cosas que implica ser padres, la solución es muy fácil no tenga
hijo, cómprense estatuas de jardín vestidos de duendes, eso no implica ningún
sacrificio ni responsabilidad.
Sergio G. Selser
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