Al parecer la actividad de
algunas personas está por encima de la de los demás. Siempre esta esa sensación
de que el trabajo que alguien realiza es más importante que el del resto; pero
no obstante esto, también está la cuestión de la desvalorización del esfuerzo
ajeno, esto paso sobre todo en los trabajos, donde el querer progresar va de la
mano con el menoscabar a los compañeros de labores, para sobresalir o para que
su propia mediocridad sea menos notoria.
Ser malvado y mencionar
los errores ajenos parece ser más fácil que ganar credibilidad y confianza a
base de esfuerzo personal.
Yo soy un gastronómico de
alma, me encanta el rubro pero es en el cual estas cosas son más notorias.
Rivalidades entre los turnos opuestos y frases que se escucha a diario: -“¿has
visto como dejaron de sucios los platos el turno anterior?”-, como si esto
impulsara a cualquiera a pensar que aquel que emitió la crítica es mejor
lavador de platos. Es obvio que lo que está tratando de hacer es un pequeño
auto elogio indirecto (como odio a estos imbéciles).
Yo por mi parte trabajo
siempre como si estuviese solo, me importa una mierda mis “compañeros” de
trabajo. Si hablan mal de mí me tiene sin cuidado, porque yo solo conozco una
sola forma de trabajar, y es de forma “EXCELENTE” y quien me ataque solo
expondrá su falta de capacidad y su desconocimiento laboral, y también si
hablan mal de mí, bien se puede ir a la misma concha de su madre.
Sergio G. Selser
No hay comentarios:
Publicar un comentario