sábado, 14 de abril de 2012

Mujeres (¿Solo para hombres?)


A través de algunas reflexiones e hablado de las mujeres en diversos escenarios. Madres, novias, esposas. He tratado de comprenderlas y hasta justificarlas en algunos casos. Hoy vengo a mostrarles el otro lado. ¿Cuál? Preguntaran ellas con esa cara de inocentes que ponen siempre ante una respuesta que ya conocen. El lado de la “CONVENIENCIA”.
Obviamente jamás aceptaran que esta palabra existe, por lo menos no en ellas.
Habrán escuchado en algunas ocasiones frases como “Las mujeres pueden hacer las mismas cosas que los hombres” o peor aun “las mujeres tienen que tener los mismos derechos que los hombres”. Que mentira tan descarada.
Veamos algunos casos donde ellas aplican la conveniencia casi imperceptiblemente.
Hare como siempre una lista para que sea más comprensible y los pobres y aprovechados hombres estén atentos y en guardia.

Restaurantes
Siempre están exigiendo igualdad, pero cuando llega la cuenta del restaurante, se les da por ir al baño. No digo que un hombre no deba absorber esta parte, pero si hablamos de igualdad, de vez en cuando podrían aportar por lo menos para la propina.
(Aplicables a heladerías, kioscos, etc.)

Combustible
Si alguno cuenta con un vehiculo, notaran que cuando terminaron de llenar el tanque, y una vez que el muchacho nos viene a cobrar con un ticket tan largo como un rollo de papel higiénico y sabemos que se nos ira casi todo el sueldo en ello, a la señorita que nos acompaña se le da por maquillarse usando el espejo retrovisor del auto. Pero esto no es lo más llamativo, en ese instante no solo no ven lo que sucede alrededor, sino que también se vuelven sordas, porque cuando el muchacho nos dice en voz alta y perfectamente modulado el precio total están compenetradas a ese “arte” que es maquillarse, en un estadio de trance total en el que no ven ni escuchan nada.

Hoteles:
Luego de una noche de amor en un cuarto privado, habiendo disfrutado AMBOS de aquello (es claro que para esta tarea se necesitan dos personas) salimos y la persona que nos cobra nos da el importe del alquiler de la habitación, la señorita que nos acompaña ya esta casi en la puerta de salida haciendo de cuenta que ella nunca quiso ir allí. Obviamente es otra de las tantas artimañas que utilizaran para no abonar lo que le debería corresponder.

En todas estas situaciones que describí siempre se ven implicados un hombre y una mujer, en partes iguales utilizan restaurantes, autos, hoteles, etc. Pero seremos nosotros los que siempre terminemos pagando el total de las cosas, como comprenderán la igualdad de derechos solo es aplicables en los momentos en los que a ellas les conviene, pero aun asi, las mujeres son lo mejor que se pudo haber creado.

Nota: la última frase fue escrita por mí amenazado por una señorita a la que le tuve que pagar la cena.

Sergio G. Selser

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