A través de
algunas reflexiones e hablado de las mujeres en diversos escenarios. Madres,
novias, esposas. He tratado de comprenderlas y hasta justificarlas en algunos
casos. Hoy vengo a mostrarles el otro lado. ¿Cuál? Preguntaran ellas con esa
cara de inocentes que ponen siempre ante una respuesta que ya conocen. El lado
de la “CONVENIENCIA”.
Obviamente
jamás aceptaran que esta palabra existe, por lo menos no en ellas.
Habrán
escuchado en algunas ocasiones frases como “Las mujeres pueden hacer las mismas
cosas que los hombres” o peor aun “las mujeres tienen que tener los mismos
derechos que los hombres”. Que mentira tan descarada.
Veamos
algunos casos donde ellas aplican la conveniencia casi imperceptiblemente.
Hare como siempre
una lista para que sea más comprensible y los pobres y aprovechados hombres estén
atentos y en guardia.
Restaurantes
Siempre
están exigiendo igualdad, pero cuando llega la cuenta del restaurante, se les
da por ir al baño. No digo que un hombre no deba absorber esta parte, pero si
hablamos de igualdad, de vez en cuando podrían aportar por lo menos para la
propina.
(Aplicables
a heladerías, kioscos, etc.)
Combustible
Si alguno
cuenta con un vehiculo, notaran que cuando terminaron de llenar el tanque, y
una vez que el muchacho nos viene a cobrar con un ticket tan largo como un
rollo de papel higiénico y sabemos que se nos ira casi todo el sueldo en ello,
a la señorita que nos acompaña se le da por maquillarse usando el espejo
retrovisor del auto. Pero esto no es lo más llamativo, en ese instante no solo
no ven lo que sucede alrededor, sino que también se vuelven sordas, porque
cuando el muchacho nos dice en voz alta y perfectamente modulado el precio
total están compenetradas a ese “arte” que es maquillarse, en un estadio de
trance total en el que no ven ni escuchan nada.
Hoteles:
Luego de
una noche de amor en un cuarto privado, habiendo disfrutado AMBOS de aquello
(es claro que para esta tarea se necesitan dos personas) salimos y la persona
que nos cobra nos da el importe del alquiler de la habitación, la señorita que
nos acompaña ya esta casi en la puerta de salida haciendo de cuenta que ella
nunca quiso ir allí. Obviamente es otra de las tantas artimañas que utilizaran
para no abonar lo que le debería corresponder.
En todas
estas situaciones que describí siempre se ven implicados un hombre y una mujer,
en partes iguales utilizan restaurantes, autos, hoteles, etc. Pero seremos
nosotros los que siempre terminemos pagando el total de las cosas, como comprenderán
la igualdad de derechos solo es aplicables en los momentos en los que a ellas
les conviene, pero aun asi, las mujeres son lo mejor que se pudo haber creado.
Nota: la última
frase fue escrita por mí amenazado por una señorita a la que le tuve que pagar
la cena.
Sergio G.
Selser
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