Niña de
piernas ligeras
que me
llenas de placer
me das amor
por dinero
y caricias
a granel.
Tus manos
se transforman
en pecado
en mi cuerpo
las damas
de tu costumbre
tienen
limados los cuernos.
Termina mi
tiempo a tu lado
y te vas
sin decir nada
le robaras
el alma a otro
con una
simple mirada.
Sergio G.
Selser
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