León Tolstoi tiene un
cuento llamado “El perro muerto”, hermoso relato que habla de Jesús y sus discípulos
y yo les contare a grandes rasgos como era.
Había un perro muerto
tirado en una calle, con una soga al cuello y en estado de total putrefacción,
uno comento sobre el olor insoportable que emanaba, otro argumento lo horrible
del estado de la piel y los órganos, otro dijo que estorbaba el camino. Jesús
se acerco y dijo –“sus dientes son más blancos que las perlas”-.
Seguro conocen aquella
burda frase “ver el vaso medio lleno y no medio vacío”.
China Zorrilla, una de las
mejores actrices que conozco, en una entrevista dijo que ella solía ver lo
bueno en aquello que no lo era, ella veía los dientes blancos como perlas, en
la putrefacción y descomposición de aquel perro muerto de Tolstoi. Tardíamente,
encontré ese condimento mágico que encierra el verle el lado bueno a aquellas
situaciones que no lo eran, digo tardíamente porque, a mis 36 años, pienso que
deje pasar muchos años de poder sacarle provecho a las desventuras, aunque aun
me queden muchos años más por aprovechar.
Las canciones de Andrés
Calamaro siempre me parecieron interesantes y hay una frase en particular que
se acomoda a este hermoso escrito y dice: -“yo no sé lo que quiero, pero sé lo
que NO quiero”-, sabiendo lo que no queremos, ya tenemos el cincuenta por
ciento de la batalla ganada.
He visto y sabido de
padres que castigan a sus hijos cuando llegan a su casa con una mala nota en
alguna materia de la escuela, y que, en vez de sentarse a evaluar la prueba y
ver en qué cosas fallaron para reforzar en esa área, simplemente los dejan sin
salir y sin ver a sus amigos. Muchachas que se encierran a llorar por un amor
fallido y solo atinan a decirle cosas como –“yo te dije que él no era para ti”-
, en vez de hablar sobre que pudo haber fallado y ver de mejorarlo para una
posible reconciliación, o para la próxima vez.
En esta fantástica reflexión
les diré que aprendí a ver en ese perro putrefacto, los dientes blancos y que
aunque aún no he sabido lo que quiero, he podido definir lo que no quiero y
creo que eso, ya es un buen medio vaso lleno.
Sergio G. Selser
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ResponderEliminarGracias por traer esa fábula, no la conocía
ResponderEliminarGracias por leerme, había dejado de lado este blog, pero lo retomare con gusto ahora. Saludos
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