sábado, 19 de enero de 2013

Que loco esto de la internet ¿no?


Yo nací en la era en la que el internet no existía, y si existía, no la conocía. Antiguamente para contactarte con alguien debías llamar a su casa tantas veces como sea necesario hasta encontrarlo. El teléfono contaba con un disco plástico con números  que servían para discar y en el cual casi nunca entraban los dedos. Cuando mejoro un poco la tecnología, se podía dejar un mensaje en una contestadora automática, luego llegaron los celulares y el internet y ya nadie quedo inubicable y la privacidad de todos quedo expuesta aun en contra de uno.
Pero así como el internet permite buscar mucha información también permite la ramificación de la locura. Cuando yo era chico, para anunciar el fin del mundo, por ejemplo, se debía de salir corriendo con un megáfono y una campana gritando –“SE ACERCA EL FIN DEL MUNDO”- y solo se podía hacer esto por el tiempo que se lo permitiese su capacidad física, así que no tenía demasiado impacto, ya que la recepción de este apocalipsis era limitada. Hoy en día, un loco cualquiera puede profesar el fin del mundo desde la comodidad de su hogar, sentado en una cómoda silla, tomando coca-cola y con el aire acondicionado puesto en una temperatura a gusto.
Encontramos páginas donde se fomenta la anorexia y la bulimia, los pedófilos que antes estaban limitados geográficamente, hoy arman redes sociales y se magnifican.
 El internet es una buena herramienta de trabajo, y debe ser utilizada como tal, sirve para comunicarse con quienes no están cerca, pero también esto nos juega en contra, nos va aislando de a poco del mundo, porque para saber de algún amigo, antes se lo llamaba por teléfono o se lo iba a visitar y si no se lo encontraba por estas vías, luego se le reclamaba diciendo –“te llame varias veces y hasta fui a tu casa”-, hoy el reclamo, que también sirve como excusa es –“hace rato que no te veo conectado”-.
Los padres deben estar alertas y hacer un seguimiento de las conductas de sus hijos y chequera (tantas veces como les sea posible), que cosas ven en internet.  No pueden dejar al azar y al criterio de un niño, la utilización de un medio tan manipulador como lo es el internet. He visto familias cenando a destiempo porque alguno de sus hijos esta chateando y no se sienta a la mesa.

Utilicen el internet en forma prudente, pero también, apaguen la computadora, siéntense a merendar o a cenar toda la familia. Cuéntense las novedades del día, hablen de todos los temas posibles, miren en la televisión algún programa que sea del gusto general, peléense de ser necesario, pero veo que ya ni siquiera eso hacen.  Antes uno discutía con un miembro de la familia y se daba media vuelta y daba un portazo, ahora, tras una ciber- discusión, solo lo eliminamos del facebook. 

Sergio G. Selser

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