Los profesionales me son
una cosa difícil de soportar, entre ellos se encuentran los psicólogos y sus
secuaces, psiquiatras, consultores, psicoanalistas, etcétera. Extraños seres
que creen que todo tiene un origen y un porqué. En algún momento, alguno de
ellos se le ocurrió la excusa más fantástica que se ha inventado, -“si no te
dejas ayudar, entonces yo tampoco puedo ayudarte”-, genial excusa para
desentenderse de cualquier tipo de situación.
Lo peor de esta frase, es
que se ha trasladado a todos los habitantes y es utilizada sin mayor problema
por aquellos que fingen preocupación por alguien, pero que en realidad, no
tienen ganas de ocuparse, entonces con esta barata excusa de “no te puedo
ayudar si no me lo permites”, se eximen de toda responsabilidad.
Si se “considera” ayudar a
un drogadicto porque se tiene la idea de que ese camino que lleva no es el
correcto, hablaran con él y le dirán cual sabios de la psicología, -“debes
dejar la droga”-, como si el drogadicto no supiese esto. Obviamente que él
pondrá toda la resistencia posible, la droga es lo que lo mantiene con vida y
evita que se suicide. Lo mismo pasara con el anoréxico, el gordo, el obsesivo.
Todos pondrán una barrera ante la tentativa de que quieran romper con este
equilibrio que les da su desequilibrio psicológico.
Entonces, la pregunta aquí
es ¿es verdad que al que se quiere ayudar, debe permitirlo?
La respuesta es más que
obvia, NO, no es necesario, el drogadicto querrá permanecer drogado, el gordo querrá
seguir comiendo, el anoréxico evitara la comida y así sucesivamente con todos
los trastornos.
Creo que lo primero es ver
si vale la pena ayudar a alguno, no podemos ir por la vida salvando a todos y
debemos seleccionar a quien le brindamos parte de nuestro tiempo. Después,
debemos evaluar si es necesario ayudar a quien nosotros consideramos que
necesitan ayuda. Muchos de los que tienen un supuesto desorden son muy consientes
de ello, y viven mejor y son más felices estando envueltos en estos supuestos
trastornos.
No hace mucho, me
ofrecieron “ayuda” porque alguien tuvo la idea de que yo estoy o estaba
deprimido, me veía que no hablaba demasiado, que no tenia metas (no sé de dónde
sacaron eso), que no trabajaba (más por vago que por otra cosa) y que me la
pasaba desenchufado de la realidad. La verdad es que la vida de un escritor es
solitaria, todos los pensamientos son propios y se plasman recién en el papel.
Las metas no son visibles y debemos, o por lo menos yo, estar desenchufados de
la realidad para darle espacio a la imaginación.
Si se va a ayudar a
alguien, háganlo convencidos de lo que hacen y háganlo hasta el final. Traten
de tener la información correcta y completa en cuanto a si el que va a ser
ayudado, vale la pena o ver si no es mejor su vida así, que anteriormente, es
decir, que si van a hacer una movimiento por alguien den todo de sí, sino, no
molesten, y déjennos vivir en nuestro fantástico mundo desequilibrado.
Sergio G. Selser
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