lunes, 22 de octubre de 2012

Mi primer beso


No soy un hombre muy emocional, sin duda que el razonamiento lógico cuadraría mejor en mí. Así que las emociones me son una cuestión difícil de asimilar. Todo lo que pasa por mi vida, tiene que ser llevado a un tono lógico, y eso en cuestiones de amor, no funciona.
Al parecer las emociones activan una gran parte del cerebro, mientras que en las cuestiones opuestas lo hacen en menor cantidad. Quizás sea porque las emociones son totalmente ilógicas e irracionales. En ocasiones nos enojamos por pequeñeces, en otras grandes problemas nos pasan sin mayores consecuencias que una fruncida de ceño. Nos enamoramos de personas imposibles y a los amores posibles los dejamos pasar.
Cuando una situación común toma un giro romántico, yo no sé qué hacer en esas ocasiones. Una sonrisa de una mujer hermosa, me saca de mi tan cómodo “eje racional”, y me deja girando como un trompo sin poder tomar curso de mis acciones por un periodo para mi eterno. Luego la lógica retoma las riendas y todo vuelve a su centro.
Pero sin duda no hay nada más espectacular que el primer beso. Y no hablo tan solo del primer beso que uno da por primera vez (valga la redundancia), sino del primer beso que se da siempre que uno besa a una persona nueva, y me refiero en carácter romántico. Cada vez que iniciamos una nueva relación amorosa, ese “primer beso” que uno le da a ese ser que nos gusta tanto es único e irrepetible.
Más allá de que yo no sea el ser más emocional, las emociones son mas una característica femenina que masculina, los hombres en general no estamos del todo familiarizados con este concepto.
Sin duda, tomamos actitudes románticas eventualmente, pero por lo general son forzados por una contra-actitud femenina, es decir, que prácticamente nos tienen que poner en la cara para que nos demos cuenta que necesitan, un abrazo, una palabra linda o que le brindemos una simple mirada de complicidad.
Pero no crean que no contamos con emociones, o por lo menos no yo. Hay una en particular que es la que más me gusta y es el momento previo a decirle a una señorita que me gusta y besarla por primera vez. La carga emocional que esto conlleva para mi es extremadamente insoportable, pero al mismo tiempo impresionantemente hermosa.

 Esta de más decir que jamás me puse a analizar esta situación, no llegaría nunca a ninguna explicación lógica. Ya lo dice una conocida frase de una canción de un grupo musical argentino La Renga:
“El corazón tiene razones que la propia razón nunca entenderá”

Sergio G. Selser

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