domingo, 7 de octubre de 2012

Matando a mamá


…y ahí estaba ella, sentada frente al televisor, maldiciendo las noticias, odiando a todos y a todo, tratando de ablandar esa, horrenda galleta sin sabor mojándola en el jarro con leche fría, metiendo los dedos y luego llevándoselos a la boca dejando un camino de migas y leche entre ese tarro viejo y descolorido y su inaguantable rostro arrugado. Derramando la mitad en el piso porque su párkinson no le permitía estabilidad y su poca vista no la ayudaba. ¿Cuántos años tiene? Ya le habíamos perdido la cuenta.
Mi hermano y yo la miramos al unisonó y los dos pensamos lo mismo, ¿Cuándo se va a morir esta vieja de mierda? Parecía que nunca, y tampoco nunca nos dejaba que lo olvidáramos, ni siquiera por unos pocos segundos, gritando, insultando, tosiendo, vomitando o llamándonos para que la llevemos al baño, mientras nos decía lo inútiles que éramos y que nunca nos casamos porque somos unos fracasados.
No pude aguantar más y en esa mirada que sostenía contra mi madre, la ira me gano. Agarre la pala de la chimenea y le pegue en el medio del cráneo, cayó al suelo como una bolsa de papas. Me miro y trato de hablar, levante la pala nuevamente y un tiro le borro esa horrenda sonrisa de su insoportable boca, mi hermano le dio con la escopeta justo entre los ojos y le voló la cabeza.
Sin decir ni una palabra, la envolvimos en la cortina del baño y la llevamos al patio. Hicimos un agujero  lo más lejano del rancho posible y la enterramos para siempre.  Cansados, volvimos hasta la casa sin decir una sola palabra, abrimos la puerta y oímos el silencio más hermoso del mundo. Ya no se oía ese, rechinar de la silla mecedora, taladrándonos la cabeza como un reloj de agujas que no para un segundo su marcha. Nos fuimos cada uno a su habitación.

Sergio G. Selser

2 comentarios:

  1. jajajajjaja chistoso pero el problema con mamá cuando somos grandes es que prooyectamos en ella nuestra insoportable vida... mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro...

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