lunes, 12 de noviembre de 2012

Mmm… no te creo nada (everybody lies)


Las mentiras se han separado en dos ramas, mentiras blancas y las otras de las que nunca supe el color, pero tampoco supe porque algunas de ellas eran blancas, pero veo que el racismo afecta hasta a las mentiras, aunque no creo mucho en eso.
Al parecer las mentiras blancas son utilizadas en ocasiones en las que no se desea lastimar a alguien que apreciamos teniendo que decirle la cruda verdad, como por ejemplo, decirle a nuestra novia que el bikini le queda bien o un determinado pantalón no las hace ver gordas, esto es muy común en los hombres, grandes y pésimos mentirosos, pero también en las mujeres utilizan las mentiras blancas como por ejemplo cuando nos dicen que el tamaño no importa.
Yo soy hombre así que no me escapo a este grupo, pero si me diferencio en cuanto a lo mentiroso, ya que soy el pero de todos. Pésimo para inventar excusas y mentiras, soy descubierto en cada una que intento realizar.
Pero ser un pésimo mentiroso me hizo darme cuenta del trabajo que conlleva mentir y yo soy medio vago, siempre y cuando se me mire con un solo ojo, como todo escritor. Mentir requería de un gran esfuerzo, preparar la mentira, llevarla a cabo y lo peor, tener que recordarla cada vez que saliera a la luz, así que tomé un camino más fácil y menos trabajoso, decir la verdad no importando sus consecuencias.
Claro que decir la verdad todo el tiempo tiene sus repercusiones, pero de verdad, es menos estresante.
También escuche que las mentiras tienen patas cortas, puedo deducir de esto que los enanos son malos mentirosos y que los altos son más confiables.
Creo que hay una sobre valoración de ciertas cosas, como la honestidad, la humildad, la inteligencia y la mentira. Parece ser que un mentiroso es algo malo, pero un tipo humilde no, pero la carencia de humildad es mala y la verdad no siempre conviene. Es mucho lió pensar en todas estas cosas antes de salir a la calle. Me parece que lo más sencillos es despojarse de las cargas no siempre diciendo la verdad, ni tampoco ser demasiado sincero.
Pero la mentira tiene un lado bueno, pone al cerebro a trabajar, inventar mentiras, llevarlas a cabo, taponar con más mentiras los baches que van surgiendo, pone a nuestra imaginación a trabajar al cien por ciento y a una velocidad que seguro traspasa a la de la luz.
Una de las mentiras más conocidas y usadas es la de “no eres tú, soy yo”, utilizada para terminar una relación amorosa de buena manera. Nunca resulta.
Otra de las grandes mentiras es el casamiento, la parte que siempre me produce una sonrisa es esa que dice –“¿prometes amarlo, respetarlo, honrarlo y serle fiel hasta que la muerte los separe?”-, que estupidez más grande y que mentira más grande. La fidelidad dura lo que tarda uno en salir de la iglesia.

Pero en fin, mentir no es lo mío, no por ser un gran tipo, sino por ser vago.
Inodoro Pereira es un personaje de una caricatura en un diario de Argentina, el tenia un perro llamado Mendieta y era su amigo.
Inodoro Pereira solia decirle a su amigo Mendieta: "Una cosa es la sinceridad amistosa y otra es la crueldad innecesaria".

Sergio G. Selser

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